Empresa y beneficios
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Empresa y beneficios

Por José Ceschi

¡Buen día! Habitualmente hablar de empresa es hablar de beneficios. Ninguna empresa se crea para perder, ni mucho menos. La ganancia, el crecimiento económico, es uno de los objetivos más importantes.
Pero hay distintos modos de concebir una empresa. Es común que se la identifique con los dueños del capital, pero esto es incorrecto. Es su esencia más profunda, toda empresa debería ser comunidad de personas que trabajan, sean dueños o no del capital. El capital es sólo un medio para el crecimiento de esa comunidad.
Partiendo de este presupuesto puede entenderse mejor el pensamiento de Juan Pablo II expresado en la encíclica “Centesimus annus”, del 15.5.91:
“La Iglesia reconoce la justa función de los beneficios, como índice de la buena marcha de la empresa. Cuando una empresa da beneficios significa que los factores productivos han sido utilizados adecuadamente y que las correspondientes necesidades humanas han sido satisfechas debidamente. Sin embargo, los beneficios no son el único índice de las condiciones de la empresa. Es posible que los balances económicos sean correctos y que al mismo tiempo los hombres, que constituyen el patrimonio más valioso de la empresa, sean humillados y ofendidos en su dignidad. Además de ser moralmente inadmisible, esto no puede menos de tener reflejos negativos para el futuro, hasta para la eficiencia económica de la empresa. En efecto, la finalidad de la empresa no es simplemente la producción de beneficios, sino más bien la existencia misma de la empresa como comunidad de hombres que, de diversas maneras, buscan la satisfacción de sus necesidades fundamentales y constituyen un grupo particular al servicio de la sociedad entera. Los beneficios son un elemento regulador de la vida de la empresa, pero no el único; junto con ellos hay que considerar otros factores humanos y morales que, a largo plazo, son por lo menos igualmente esenciales para la vida de la empresa” (n.35).
Como siempre, el hombre está por encima de todo. Con el tiempo, muchos empresarios han llegado a comprender que tenerlo en cuenta da mejores beneficios. Para todos.
¡Hasta mañana!

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Empresa y beneficios

Por José Ceschi

¡Buen día! Habitualmente hablar de empresa es hablar de beneficios. Ninguna empresa se crea para perder, ni mucho menos. La ganancia, el crecimiento económico, es uno de los objetivos más importantes.
Pero hay distintos modos de concebir una empresa. Es común que se la identifique con los dueños del capital, pero esto es incorrecto. Es su esencia más profunda, toda empresa debería ser comunidad de personas que trabajan, sean dueños o no del capital. El capital es sólo un medio para el crecimiento de esa comunidad.
Partiendo de este presupuesto puede entenderse mejor el pensamiento de Juan Pablo II expresado en la encíclica “Centesimus annus”, del 15.5.91:
“La Iglesia reconoce la justa función de los beneficios, como índice de la buena marcha de la empresa. Cuando una empresa da beneficios significa que los factores productivos han sido utilizados adecuadamente y que las correspondientes necesidades humanas han sido satisfechas debidamente. Sin embargo, los beneficios no son el único índice de las condiciones de la empresa. Es posible que los balances económicos sean correctos y que al mismo tiempo los hombres, que constituyen el patrimonio más valioso de la empresa, sean humillados y ofendidos en su dignidad. Además de ser moralmente inadmisible, esto no puede menos de tener reflejos negativos para el futuro, hasta para la eficiencia económica de la empresa. En efecto, la finalidad de la empresa no es simplemente la producción de beneficios, sino más bien la existencia misma de la empresa como comunidad de hombres que, de diversas maneras, buscan la satisfacción de sus necesidades fundamentales y constituyen un grupo particular al servicio de la sociedad entera. Los beneficios son un elemento regulador de la vida de la empresa, pero no el único; junto con ellos hay que considerar otros factores humanos y morales que, a largo plazo, son por lo menos igualmente esenciales para la vida de la empresa” (n.35).
Como siempre, el hombre está por encima de todo. Con el tiempo, muchos empresarios han llegado a comprender que tenerlo en cuenta da mejores beneficios. Para todos.
¡Hasta mañana!