Hace más de dos meses que estamos en casa; quizás hicimos alguna salida recreativa el finde, pero estamos juntos las 24 horas. Madres, padres y niños transcurren sus días más juntos que nunca, y la demanda de los lactantes puede volverse intensa en momentos en los que las madres no tienen tanto “resto”. ¿Cómo destetar sin sufrir? Paula Díaz de Arcaya, socióloga y puericultora de la Acadp, parte del equipo de Atención Virtual en Contexto de Pandemia ([email protected]), valida estas sensaciones y explica que “el contacto cotidiano sin solución de continuidad, el estrés que provocan la incertidumbre y el cuidado permanente de un menor pueden llevar a las madres a querer tomar la decisión de destetar”.
“La demanda de pecho no siempre es por hambre, sino demanda de afectividad, tiempo, dedicación de mamá. Ahí es cuando debemos negociar en vez de teta, un juego, pasear, una actividad juntos y mimos. Cuando sea por hambre, podemos negociar algún alimento que le guste especialmente a nuestro bebé, como darle manzana, yogurt o lo que podamos tener a disposición”, dice Agustina Segura, fundadora de LactAR. “El destete es un proceso, lleva tiempo y realmente a veces se vuelve un poco complejo”. ¿Cómo empezar a hacer el despegue, en este momento en particular en que estamos todo el día juntos? Paula Díaz de Arcaya lo explica a continuación.
Destete respetuoso en cuarentena
Hay varias líneas para analizar y sostener un tipo de destete, y no otro. Para hacer una diferencia inicial, diría que, particularmente, no elijo utilizar la designación de “destete natural” porque si bien somos animales mamíferos, además somos seres sociales, culturales, relacionales, racionales y con una estructura psíquica, por lo tanto, de natural no tiene nada. Estas concepciones entienden que hay una forma adecuada de llevar adelante un proceso, independientemente de que experimentan esos dos sujetos intervinientes en la lactancia y por lo tanto en el destete.
A partir de estas miradas, aparecen otras formas de concebirlo que son más razonables y ponen a la díada y a su singularidad en el centro: es el llamado “destete respetuoso”. Siempre que aparece la idea de destete es porque se ha ido tejiendo en la madre que amamanta, un deseo (un no deseo). La lactancia sostenida tiene mucho de disfrute, de lugar de encuentro, de comunicación entre una madre y su hijo, pero también aparece un espacio en el que hay cansancio, desgano, sentimientos ambivalentes. El destete respetuoso supone un escalonamiento, un proceso, la mediatización de la palabra, la explicación y anticipación de los sucesos, pero en modo alguno supone la ausencia de frustración, angustia, culpa. Pensar que un proceso tan significativo y fundante en la psique de un niño podría ser atravesado sin conflicto, no sólo es falaz, sino que no es posible.
7 claves para un destete respetuoso durante el aislamiento
1. Contarle y anticiparle al/la bebé sobre el proceso. Poner palabras y verbalizar el deseo materno.
2. Sustituir algunas tomas: esto tendrá que ver con cada díada y la rutina diaria, pero puede servir comenzar retirando alguna toma -por ejemplo, de la tarde-, donde podemos brindar una actividad conjunta, un juego, o en el que puede aparecer otro integrante de la familia que ayuda a sostener esta dinámica.
3. Habitualmente, se asocia un lugar de la casa con la lactancia (un sillón, una habitación, etc.). Evitar ese lugar limita la aparición de ese “reflejo” de ir a la teta.
4. El clásico no ofrecer. Si el/la lactante se encontrara entretenido en un momento en el que habitualmente toma teta, no ofrecer es la estrategia.
5. Sustituir la teta por otro alimento y/o tecnología no constituye una estrategia conducente.
6. Hay una confusión recurrente que disocia la teta del cuerpo materno y que ve en aquella la única sostenedora del maternaje. Dar la teta es amor, contacto, mirada, cuerpo materno. La teta sale de escena, pero queda todo aquello que ella encarna. El cuerpo materno sigue puesto en juego.
7. La edad del/la bebé será una variable a tener en cuenta. Un/a bebé menor a 1 año requerirá sustituir alimentación (indicación pediátrica) y satisfacer necesidades vitales de contacto (aupar, contener).
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