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/Ellitoral.com.ar/ Opinión

El populismo al desnudo

Por Ricardo G. Leconte

Especial para El Litoral

El mensaje del presidente de la república Alberto Fernández del 1° de marzo ante la Asamblea Legislativa ha desnudado sin disimulo el “populismo” que representa su gobierno y  cuyas decisiones afectan lastimosamente  a nuestro pueblo.

Numerosos tratadistas mencionan que luego del fracaso del comunismo,  confirmado con la caída del Muro de Berlín en 1989, y la desaparición de la Unión Soviética en 1992, sus herederos  abandonaron el camino de la violencia para la conquista del poder y lo reemplazaron con “la revolución cultural”. Buscan para lograrlo utilizar los resortes de nuestras instituciones, y así aumentar la intervención del Estado en la vida de todos, tener al pueblo dependiente, y entronizar una nueva forma de autoritarismo que empobrece y degrada al pueblo.

El escritor mexicano Enrique Krause ha difundido los 10 mandamientos del populismo.

Ellos son:

Exaltar a un líder carismático que está por encima de las instituciones, no reconocer límites a sus discrecionales decisiones. (En nuestro país Cristina Fernández de Kirchner).

Usar la palabra y aprovecharse de ella según le convenga. (La Vicepresidente de la Nación, condenada por corrupción en varios tribunales e instancias, con pruebas irrefutables, con soberbia amenaza y fustiga a los jueces que lo hicieron)

Fabricar su verdad al margen de la realidad. Su “relato mentiroso” es un ejemplo en la Argentina.

Utilizar de manera discrecional los dineros públicos. Tanto para sus autoritarios objetivos como para su beneficio personal. El desastre que sufre nuestra economía y la corrupción que practican, lo confirman.

Repartir la riqueza y  cobrarla en obediencia.

Alentar el odio de clases. ¿Cómo lo practica el gobierno nacional? ...cubriendo sus objetivos con un aparente manto de nobleza ficticia, aprovechando  todos los privilegios del poder, hasta con  las  vacunaciones, identificando enemigos a los que hay que destruir: el imperialismo, el capitalismo, la prensa libre, los que no piensan como ellos, la justicia independiente, etc.

Movilizar permanentemente a los grupos sociales. Enardecer a las masas con supuestas causas reivindicatorias que justifican sus excesos en la acción. Huelgan los ejemplos.

Fustigar al “enemigo exterior” y exaltar un nacionalismo patológico para aumentar las emociones de las masas.

Despreciar el orden legal: la constitución, la justicia independiente, el parlamento, las libertades fundamentales, el derecho de propiedad.

Minar,  dominar y domesticar o cancelar las instituciones de la democracia liberal. Abominar de todo límite a su poder.

Inmersos cada vez más en ese “populismo” estamos en nuestro país. El mensaje presidencial del 1° de marzo lo desnudó. Nos quieren llevar a imitar a Venezuela. Allí vemos el destino de injusticia, pobreza extrema, escasez de alimentos y medicinas, y hasta de combustible -pese a vivir sobre un mar de petróleo- y el éxodo de su población.

El oficialismo nacional impulsa una grieta que nos divide a los argentinos. 

Debemos superarla respetando la constitución, defendiendo la igualdad ante la ley, tolerando las ideas ajenas, afirmando la libertad para todos, estableciendo reglas de juego estables y justas. 

Estamos a tiempo para defender la república y nuestros derechos. Algunos pronunciamientos trascendentes de la justicia, la unidad que va consolidando la oposición, la reacción espontánea del pueblo aún por encima de los partidos políticos nos renuevan la esperanza. No debemos aflojar en esta lucha.

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