Miércoles 04de Agosto de 2021CORRIENTES°Pronóstico Extendido

Dolar Compra:$96,00

Dolar Venta:$102,0

Miércoles 04de Agosto de 2021CORRIENTES°Pronóstico Extendido

Dolar Compra:$96,00

Dolar Venta:$102,0

/Ellitoral.com.ar/ Opinión

¿Por qué la licencia por paternidad sigue siendo de dos días?

Por Mariana Iglesias

Publicado en Clarín

El régimen de licencia por paternidad en Argentina está por cumplir 50 años. Fue a comienzos de los 70 que se consideró que otorgarle dos días al varón tras el nacimiento de un hijo sería suficiente. Si el cuerpo que gesta y pare es el de la mujer, si la que amamanta al bebé es la mujer, si la que le cambia los pañales, lo hace dormir y lo cuida es ella, ¿para qué darle más días al padre? Así debía pensar mucha gente entonces. Por eso también les pareció justo que al varón que se casara le correspondieran 10 días de licencia, así podía disfrutar de su merecida “luna de miel”. Suena ridículo todo el asunto pero hoy sigue siendo igual.  

Medio siglo después, y con una batería de leyes que fueron ampliando derechos, como las de Matrimonio Igualitario e Identidad de Género, y también la de Educación Sexual Integral, Salud Sexual y Reproductiva, Prevención y Erradicación de la Violencia Contra la Mujer, y finalmente la de Interrupción Voluntaria del Embarazo, la exigua licencia por paternidad de dos días ubica a la Argentina entre los países más atrasados del mundo en este tema.

Hace tiempo que se plantea la injusticia de la desigualdad en las tareas de cuidado. La Encuesta sobre Trabajo No Remunerado y Uso del Tiempo (es vieja, 2013) ya mostraba que las mujeres dedican el doble de tiempo a estas tareas que los varones: 6 horas y 40 minutos contra 3 horas y 40 minutos.

En los últimos años se han presentado varios proyectos en el Congreso para proponer otro tipo de licencias, más equitativas y acordes a la época:  ya no existe la “familia tipo” sino que hay múltiples tipos de familias: ensambladas, adoptivas, homoparentales, monoparentales.

La resistencia a modificar las licencias en este caso también viene de quienes deben pagar: empresas, gobiernos. La crianza compartida crea otro tipo de vínculos más justos y amorosos, base de sociedades más igualitarias y menos violentas. No es un gasto. Es una inversión.

.

¿Te gustó la nota?

Ocurrió un error