Por
VERÓNICA ECHEZARRAGA
Youtube: inforvero3518
Aunque fueron anunciados como el número central para la inauguración de la 35.ª Fiesta Nacional del Chamamé, Los Nocheros no estuvieron a la altura del escenario Osvaldo Sosa Cordero.
Su show romántico aburrió e incluso incomodó a gran parte del auditorio chamamecero conocido por ser territorial y protector de sus raíces. Es que la fiesta grande abre las puertas a los artistas de otros géneros siempre y cuando respeten una sola consigna: “En la fiesta del chamamé se canta chamamé, no se canta chacarera, carnavalito o boleros”.
Quienes sí prestigiaron la velada fueron los locales y esto evidenció un secreto a voces: “Esta fiesta ya no necesita invitados para ganar público, como sí los necesitó en otros momentos de su historia”. La presentación de Antonio Tarragó Ros fue sublime y su cierre con Gicela Méndez Ribeiro cantando María Va, un momento encantador.
El virtuosismo de Richard Scófano y la selección de músicos que lo acompañó deleitaron a los oídos más exigentes y Los Vecinos con temas modernos en versión chamamé hicieron bailar a todo el Anfiteatro porque el chamamecero acepta canciones de otros géneros, siempre y cuando suenen como chamamé.
Comenzó este viernes la 35.ª edición de la Fiesta Nacional del Chamamé y la primera de Lourdes Sánchez como organizadora en su carácter de presidenta del Instituto de Cultura, y si hubiera que evaluarla, habría que reconocer que, al menos en esta velada, la ex bailarina de Tinelli superó la prueba con buena calificación y eso que no la tuvo fácil.
Pese a las intensas lluvias de la mañana y la siesta, y a la inundación del predio en las primeras horas del día, el Anfiteatro Mario del Tránsito Cocomarola estuvo en buenas condiciones cuando se abrieron las puertas. El barro de algunas zonas no generó mayores incomodidades.
Como en toda nueva gestión, este año hay cambios. Algunos son buenos y otros cuestionables, y entre los puntos buenos hay que reconocer que pocas veces el Cocomarola experimentó un lleno casi total en la primera noche de fiesta grande. También fueron interesantes las novedades en el escenario con un Osvaldo Sosa Cordero diferente y pensado al detalle para la televisación.
El sector de emprendedores estuvo bien organizado y la selección de puestos de venta muy buena. La comida podría ser un tema a mejorar, ya que para degustar platos de calidad hay que hacer extensas filas en el stand de Cocineros del Iberá que, si bien es amplio, seguramente va a quedar chico. A los precios se hará referencia en próximas crónicas.
Apertura
Tal y como estaba previsto, las luces se encendieron minutos después de las 20 con la llegada de la Virgen de Itatí cargada por Juan José Torres, sobrino del recordado gaucho promesero Alfredo Ellero y la tradicional bendición de la fiesta, realizada por el padre Antonio Rossi y Ariel Giménez.
Acompañaron este momento Los de Imaguaré interpretando “Peregrino de la Esperanza” y la danza estuvo a cargo del Ballet Oficial y las parejas nacionales del chamamé.
Prioridades cuestionables
La grilla artística es fundamental para garantizar el éxito de este tipo de festivales y por eso su diseño debe estar a cargo de expertos y no de personas improvisadas.
Este año la grilla no es mala, pero tiene claras deficiencias y una de las principales es que incluye más invitados (ajenos al género) que de costumbre, dejando fuera a referentes de la música de acá, un error que el público chamamecero difícilmente vaya a perdonar, y esto quedó claro este viernes durante el show de Los Nocheros.
Abuso de confianza
La del viernes no fue la primera presentación de Los Nocheros en la Fiesta del Chamamé, pero sí fue la peor. Y es que los artistas salteños “se saltaron” o desoyeron la única consigna que impone esta celebración a los invitados de otros géneros: “Acá solo se canta chamamé”.
Y ¿Por qué esta consigna es tan fuerte? Porque al chamamé le costó mucho llegar al lugar de prestigio donde está hoy, y cuidar este logro es tarea de un pueblo que lo siente en el alma desde los tiempos en que esta cultura era denigrada.
Porque el chamamé no es solo música y baile; el chamamé es cultura que habla de un pueblo simple, amable y resiliente.
Un pueblo que defiende sus raíces y no se deja colonizar. Por eso interpretar otro género en su fiesta mayor es una falta de respeto y eso fue justamente lo que hicieron Los Nocheros, abusaron de la confianza de quienes les abrieron las puertas de su casa.
La gente no los ovacionó, apenas los aplaudió y las caras largas fueron evidentes, pero nadie les faltó el respeto, no silbaron, no abuchearon, demostrando así que valoran y validan la calidad y trayectoria de este grupo que en otro escenario local sí hubiera sido aclamado.
Instantes que brillan
Hijo del rey del chamamé, Antonio Tarragó Ros es uno de los artistas que abrió caminos para que este género ocupe el sitial de honor que ostenta hoy a nivel internacional. “Yo no cantó rock, pero hice que los roqueros canten chamamé”, dijo días atrás durante charla telefónica dejando claro así su compromiso con el crecimiento de este género.
Su presentación del viernes en el Anfiteatro Mario del Tránsito Cocomarola fue impecable: “La vida es durísima, pero tiene instantes que brillan y este es un instante que brilla”, aseguró desde el escenario mayor donde hizo una aparición totalmente original e inesperada.
Nadie lo presentó, todo indicaba que en escena simplemente se estaba luciendo el Ballet Oficial con uno de sus tantos cuadros de excelencia, hasta que empezó a sonar El Toro y hombre de remera multicolor apareció entre los bailarines.
Era Antonio que con su acordeón hizo que la fiesta experimentara uno de los momentos más elevados de la noche inaugural. El cierre fue exquisito con María Va cantado por Gicela Méndez Ribeiro. “Una de las mejores versiones de María Va que yo escuché es la interpretada por Gicela”, aseguró el curuzúcuateño.
Por si esto fuera poco, el artista aprovechó la oportunidad para donar su obra cultural al Gobierno Provincial y luego de esto fue homenajeado por el propio gobernador Juan Pablo Valdés. “No me esperaba ser yo el homenajeado”, contó tras el show.
Sublime
Pocos son los artistas que logran silenciar al auditorio durante un festival, y esto fue lo que consiguió Richard Scófano el viernes en el Cocomarola, donde el público frenó su algarabía para sentir la música de este bandoneonista que, junto con un grupo de músicos de excelencia, supo dar cátedra desde el Osvaldo Sosa Cordero.
La frutilla del postre fue la aparición de Pablo Bentos, otro de los locales cuyo talento prestigia al chamamé donde sea que esté.
Reversionadores
Antes del show de Los Nocheros, actuaron el viernes “Los Vecinos” un conjunto que sabe hacer bailar al público y desde hace años lleva el chamamé a escenarios de todo el país.
Con sus versiones chamameceras de los temas populares de otros géneros, estos artistas destacaron por regalarle al Cocomarola uno de los momentos más alegres de la noche.
La grilla
Otro de los momentos lindos del viernes fue la presentación de las chicas del Movimiento chamamecero Kuñá.
Quien supo calmar la sed chamamecera del público del Cocomarola fue Miriam Asuad cuya canción fue un bálsamo para el público que venía incómodo tras el show Nochero. El otro que prestigió la jornada inaugural de la fiesta fue Mario Prieto Linares y en las últimas horas de la noche lo hizo Pedro Ríos.
Lo que faltó
En la grilla del viernes no hubo ningún artista de Brasil o Paraguay (como era habitual en años anteriores), tampoco hubo recitadores, y si se analiza la grilla de las diez noches, se puede notar que este año solamente hay dos recitadores, lo cual es un punto negativo teniendo en cuenta que el recitado para el chamamé es fundamental.
Lo que viene
Esta noche nuevamente habrá fiesta en el Cocomarola y entre los artistas principales están el Bocha Sheridan, Humberto Yule de Brasil, Javier Sa, Belén Belcatro y Luis Moulin, Susy de Pompert y como invitado Nahuel Pennisi.