La primera noche de la Fiesta Nacional del Chamamé dejó un momento de profunda emoción y significado para la cultura correntina. En pleno escenario Osvaldo Sosa Cordero y bajo el lema de esta edición “Refugio de nuestra identidad”, el reconocido chamamecero Antonio Tarragó Ros realizó una donación histórica destinada a las escuelas de la provincia.
Durante su actuación, el artista anunció públicamente que decidió ceder al Gobierno de Corrientes los derechos de una parte de su obra cultural. Se trata de producciones compartidas a lo largo de su trayectoria con figuras de renombre como Pancho O’Donnell, Luis Landriscina, León Gieco y otros grandes referentes de la música y la cultura nacional.
El chamamé en las escuelas de Corrientes
Según se informó, este valioso material será utilizado como herramienta pedagógica en establecimientos educativos correntinos. El objetivo es que los contenidos artísticos y culturales creados por Tarragó Ros puedan convertirse en recursos de estudio para niños y jóvenes, fortaleciendo el conocimiento sobre la identidad regional y el chamamé.
La donación adquiere una relevancia especial por tratarse de un legado cultural de gran calidad y riqueza histórica. A través de esta iniciativa, el músico busca que su obra trascienda los escenarios y se transforme en un aporte concreto a la educación y a la formación de las nuevas generaciones.
El gesto fue recibido con aplausos y reconocimiento por parte del público presente y de las autoridades provinciales. Desde distintos sectores destacaron la importancia de esta decisión, que permitirá acercar material artístico de primer nivel a las aulas de toda la provincia.
Además de su valor educativo, la donación representa un fuerte compromiso con la preservación y difusión de la cultura chamamecera. Contar con estas obras dentro del ámbito escolar posibilitará que los estudiantes accedan a contenidos que reflejan la historia, las costumbres y la identidad del pueblo correntino.
Con este acto, Antonio Tarragó Ros vuelve a reafirmar su vínculo con Corrientes y su rol como uno de los grandes embajadores del chamamé. Su aporte no solo enriquece el patrimonio cultural de la provincia, sino que abre una nueva puerta para que la música y el arte sigan vivos en las aulas y en el corazón de las futuras generaciones.