El torneo Oficial de Primera División A que organiza la Liga Correntina inició el domingo con algunas particularidades que llamaron la atención y que obligan a que los dirigentes tomen decisiones para evitar que se repitan.
Tanto en la cancha de Ferroviario como la de Sportivo los jugadores se encontraron que los vestuarios no contaban con agua.
El vital elemento no puede faltar, no solo porque contribuye a la higiene y la utilización de los sanitarios, sino también para la hidratación de los protagonistas.
Algunos asistentes tuvieron que salir de la cancha a buscar agua en las inmediaciones, y otros lo padecieron por falta de recursos.
Es una situación que los clubes propietarios de cancha, que perciben un alquiler por sus instalaciones, deben solucionar inmediatamente, siendo incomprensible la razón por la que sus instalaciones fueron habilitadas.
En Ferroviario se vivió otra situación atípica: el partido entre Rivadavia y Lipton estuvo interrumpido varios minutos por falta de pelotas.
Los balones que fueron a la calle y no volvieron fueron cinco en total, generando un perjuicio económico importante para las ya empobrecidas arcas de los clubes.