Por Adalberto Balduino
Especial para El Litoral
Ya pasan a ser casi originales. Confunden. Alteran el sentido común de que cada uno es uno, y no el otro. Un calco.
En el mundo suceden cosas a veces increíbles, pero la Argentina debe ser líder en todo lo inverosímil que, de alguna manera, marca dibujando la tara política por llegar al poder como fuere.
No importa lo inadmisible, el asunto es volver a vivir aunque discurramos por senderos ajenos a lo establecido. Una vez más que saltemos la cerca, faltando a los principios, mientras nos saquemos las ganas, poca importancia tienen.
El asunto está en la “viveza” de llegar aunque con ello hayamos acortado el camino, por encima de quienes, cuidadosos, se dieron el trabajo de cumplir palmo la rutina.
Cuanto tuve la oportunidad en mi sed de buen cine nacional, de asistir a la proyección de una película que marca de cuerpo entero las viejas prácticas, impuestas por el caudillo de turno: “Un guapo del 900”.
Esta película dirigida por Leopoldo Torres Nilsson, en producción correspondiente al año 1962, es sobre la obra de Samuel Eichelbaum, con un elenco descollante encabezado por Alfredo Alcón y Arturo García Buhr.
Refiere el autoritarismo político de esa época, especialmente ejercida por el poder máximo del erigido en caudillo de determinado partido político. Pero más que nada que el propio drama de la historia, la generación y la obsecuencia por el miedo de la fuerza.
Pero mucho más aún, la predisposición y ejecución por los subalternos de los hechos más aberrantes, por mantener como fuera el liderazgo, sin mancharse las manos ya que otros, “mano de obra” barata, se encargarán.
Cuando observé por los medios que en Tucumán, ya en veda porque ese domingo era de elecciones, se abonaba $20.000 para comprar voluntad, me pareció que el tiempo no había transcurrido ni un poquito.
No importó la forma sino lo importante era aplicar el acicate para que la papeleta del añejo y complicado sistema de Ley de Lemas, permita acceder al triunfo como al final lo lograron.
Sin duda es un beneficio cantante y sonante con la trampa de exigir un voto más; que lo tomen y que en el cuarto oscuro, en silencio, voten a quien la conciencia le dicte, lo triste sería que lo hayan hecho por obsecuencia, miedo tal vez, sumisión, servilismo, que es rendirse.
Realmente, sería lamentable votar con la espada de Damócles como argumento válido de persuasión, porque nadie es rehén en verdadera Democracia, el de la libre elección en la sagrada actitud ciudadana de elector.
La presidenta de la Comunidad de Madrid, España, Isabel Díaz Ayuso, no hace mucho ante la práctica del populismo en la península, comparando con la Argentina dijo:
“Me niego a que el peronismo arruine el motor económico de España. Es populismo fiscal, le quitan el dinero a la gente para luego repartirlo, como hacen los peronistas.” Continuó: “Sánchez nos va a llevar a la ruina de la mayoría, mucho menos el gobierno de la gente real, es el gobierno que primero crea la pobreza para luego crear dependencia del Estado.El pueblo argentino clama contra el populismo.”
Días pasados, una transmisión continental lograda por el Noticiero del diario La Nación, el periodista Eduardo Feiman asumió un reportaje en vivo con la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, donde volvió sobre el mismo tema:
“Ya hemos hecho los deberes, ahora les toca a ustedes.Si el país no tiene un cambio ahora, será todavía más difícil volver a la normalidad.
El Gobierno de Pedro Sánchez pensaba que podía estar por encima del pueblo español y hace mucho tiempo que perdió no solo la narrativa, sino el reconocimiento y credibilidad.
Cuando un Gobierno pierde la credibilidad, no tiene nada que hacer. El final ya está escrito, es la crónica de una muerte anunciada. Esto no se sostiene más. Es evidente que el cambio está aquí.”
Cuando los parecidos son una copia, lo que vaya a pasar no sea una consecuencia, porque hay cosas idénticas diametralmente opuestas. Debemos recuperar el carácter, los valores que fortalecieron nuestros padres al sentido común, la decencia, hoy tan difusos.
Respecto al cine nacional que hacíamos referencia en particular cuya historia en los tiempos que la sumisión, obsecuente generadora, apelaba a las distorsiones menos imaginada, en pos del interés desmedido de la mala política.
A propósito y en lo cinematográfico, de la obra aludida “Un guapo del 900”, se filmaron dos versiones más. Una en 1952, dirigida por Lucas Demare, con un elenco brillante: Pedro Maratea, Milagros de la Vega, Nélida Bilbao, Guillermo Bataglia, Santiago Gómez Cou. Pero un alto por declararse los Estudios Luminton en bancarrota hizo que el filme inconcluso no pudiera llegar a los cines.
Si hubo una versión del actor Lautaro Murua en función de director en 1971, con los actores Jorge Salcedo, Chunchuna Villafañe, y “China” Zorrilla.
En la vida como en el cine, a veces las manos se tocan. Diferentes pero iguales.