El A. aegypti constituye el eslabón principal de la cadena de transmisión del Dengue. Otro lo constituye el hombre, por cuanto la hembra del Aedes necesita para reproducirse de su sangre, la que obtiene a través de la picadura al ser humano. La vida del Aedes como adulto es de unos dos meses.
Los huevos de A. aegypti son depositados individualmente en la parte interna de depósitos de agua, donde se desarrollan, pudiendo frente a la desecación eclosionar al llegar temperaturas más altas. El A. aegypti está ampliamente distribuido, en especial en zonas urbanas. Es considerado un mosquito “hogareño”.
El período que transcurre en el vector entre la ingesta de la sangre infectada y la capacidad de transmitir el virus depende de la temperatura y es de alrededor de 10 días. El radio de influencia de estos mosquitos es corto, entre 100 y 200 metros en promedio. Estos mosquitos pican durante el día, siendo su máxima actividad a la mañana y final de la tarde. La situación epidemiológica actual obliga a apelar a todos los recursos que contribuyan a eliminar los vectores, instando a encarar y/o reforzar la labor que están llevando a cabo las autoridades y la comunidad, cuyo objetivo es prevenir esta patología emergente de alto costo sanitario y social. Concomitantemente debe llevarse a cabo una permanente educación sanitaria a nivel comunitario.
En las actuales circunstancias Corrientes sufre una importante infección de Dengue con 153 casos activos y 3 fallecidos en personas de distinta edad; habiendo padecido 135.676 casos en 2023 (datos oficiales)
Las autoridades, entre otros objetivos, tienen una labor de trascendencia en la limpieza, fumigación, desmalezamiento de yuyales en la vía pública con apoyo de la comunidad y contribuyendo a la acción de la limpieza habitacional, atendiendo a requerimiento de la población. tanto en el frente como en el fondo de las mismas. De no tomar conciencia de la necesidad de llevar a cabo estas simples acciones, seguiremos lamentando la pérdida de vidas humanas, dilapidando recursos humanos y económicos en una lucha desigual donde el mosquito será el triunfador, viviendo y reproduciéndose a costa de la ignorancia, la desidia, la impericia, y como corolario la responsabilidad que todos debemos tener en una comunidad organizada.
Ordenar el hábitat en estas circunstancias es preservar la vida, sin necesidad de grandes erogaciones de dinero sino solo voluntad y esfuerzo de sanear el medio ambiente con la certidumbre que podrá controlarse y eventualmente erradicarse al A. aegypti, responsable de la transmisión del Dengue que conmina nuestras vidas y el futuro de nuestros hijos.
*Médico y Doctor en Medicina (UBA); Profesor Honorario de Medicina (UBA); Miembro de las Academias Nac. de Medicina de Buenos Aires; Real de Medicina y Cirugía de España; del Paraguay. Miembro Fundador y del Comité Ejecutivo de la Comisión inter Académica UNA SALUD; Miembro del Tribunal de Honor de la Asociación Médica Argentina (AMA). Presidente de la Sociedad Argentina de Enfermedades Emergentes (AMA).