Andrés Malamud es politólogo. Nació en Olavarría, pero vive en Portugal. Se recibió con honores en la carrera de Ciencias Políticas que cursó en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y después hizo un doctorado en Ciencias Sociales y Políticas en el Instituto Universitario Europeo. Visitó Corrientes para analizar la realidad del país en un contexto mundial. Fue una charla de más de una hora en el salón Julián Zini, del centro administrativo del Banco de Corrientes.
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“Nosotros estamos entre los países que tienen un mejor nivel de vida en el mundo. A veces nos olvidamos de eso. Estamos insatisfechos. Una de las razones de las insatisfacciones es lo que se llama la cultura de la dopamina. El capitalismo es un producto de la postergación de la gratificación. Trabajo hoy para ahorrar para tener algo mañana. La cultura actual, moderna, es la gratificación instantánea”, dijo Malamud en el eje central de su alocución.
“La cultura de la dopamina, la instantaneidad, la gratificación inmediata. Lo que hace es que gobernar sea mucho más difícil, que ganar una elección. Y esto no se ve en todos los niveles. En la Argentina, por ejemplo, en los niveles subnacionales, no sucede. Gobernadores, intendentes, siguen perteneciendo a partidos tradicionales”.
“En la nacional parece que algo se rompió. Milei es un exponente nacional de un fenómeno global. Algo que nunca había pasado. Nunca había pasado que las sociedades se envejecieran. Está pasando”.
“ Tampoco había pasado esto: siempre en la historia los jóvenes eran más progresistas, rebeldes y extremistas que los viejos. Dos razones para eso. Winston Churchill decía, el que no es de izquierda cuando tiene 20 años es porque no tiene corazón. El que es de izquierda a los 40 es porque no tiene cerebro. Pero hay una explicación económica. Los jóvenes no tienen propiedad, no tienen activos. Los viejos vamos acumulando. Tenemos una casa, tenemos un auto, un empleo. No queremos perderlo. Somos adversos al riesgo. Dejamos de ser revolucionarios ya que a lo mejor perdemos lo que tenemos”.
“Entonces siempre las generaciones nuevas son más progresistas que las anteriores. ¿Saben quiénes respetan este mandato histórico? Las chicas. Las chicas en todo el mundo de 16 a 30 años son más progresistas, liberales, revolucionarias que sus padres y madres. Los chicos no”.
“Hay algo en la historia que nunca habíamos visto. Un sector juvenil de un sexo determinado que es más reaccionario que la generación anterior. De repente la brecha se amplió. Las chicas son más progresistas, los hombres están en contra. ¿Por qué? Hay dos razones. La primera tiene que ver con el tiro por la culata de lo políticamente correcto. De la Cultura Woke. De los más extranjeros. Del feminismo exacerbado. Del lenguaje inclusivo. De la Cultura de la Cancelación”.
“Los hombres blancos, heterosexuales, jóvenes, entienden que tenían un lugar en el mundo. Por casualidad estaba arriba en la cadena alimentaria. Y de repente bajó. La reacción fue volver. Vamos a volver a la cultura que esta gente está despreciando. La segunda razón son las burbujas digitales. Las chicas tienen influencers de un tipo. Fíjense los que rodean a Milei. ¿Quiénes son los principales votantes de Milei? Los chicos de Rappi. Los chicos distribuidores. Que son sobre todo varones”.
“Si solo hubieran votado varones. Milei ganaba la primera vuelta. Si solo hubieran votado mujeres. No ganaba. Si solo votaban mayores de 30, Milei ganaba en primera vuelta. No estoy diciendo que la alternativa hubiera sido mejor. La rebeldía se volvió de derecha. La modernidad también. Los jóvenes, los modernos, los tecnólogos son más progresistas. Más rebeldes. Más revolucionarios”
“¿Saben cuál es la mejor garantía de perder una elección? Ganar un análisis. Esto es lo contrario a lo que siempre ocurrió. Hay una ventaja en ser oficialista. Siempre. Un oficialista tiene 2 a 1 o 3 a 1 de posibilidad de ganar la próxima elección. Hoy, en América Latina, es al revés. De repente, los oficialistas no ganaban. Empiezan a perder masivamente. En toda la historia democrática de los últimos 45 años en América Latina, dos presidentes cayeron en la religión. uno en Dominicana, otro en Nicaragua. Y de repente pierde Macri. Pierde Bolsonaro. Pierde Trump. Imagínense lo que hubiera pasado si Alberto se presentaba”.
“¿Y saben lo que es esto? La gente está insatisfecha. Es fácil ganar, es fácil perder. Es difícil seguir.Y de repente Milei arrasó en el interior. Ganó en 16 provincias sobre 24. Nadie lo vio venir. Porque había salido tercero en Capital dos años antes. Habían sido dos diputados, 17%”.
“Nos preguntábamos cmo va a hacer el porteño (Milei) para ganar. Por un factor clave: las redes desterritorializan. Larreta recontra porteño; Massa, porteño: Macri es muy porteño. Milei también pero nadie se da cuenta. Los chicos no piensan en esos temas. La geografía está relativizada por las redes. Y en este caso, algo muy importante. Cinco provincias de 24 votaron a gobernador en la misma fecha. Santa Cruz, Buenos Aires provincia, Buenos Aires ciudad, Entre Ríos y Catamarca. En esas cinco, Milei sacó 13 puntos porcentuales menos que en el resto del país”.
“Donde los partidos anclaron al votante, el votante mantuvo la estabilidad. Los partidos anclaron al votante, decepcionaron, dejaron de movilizar, dejaron de fiscalizar: el votante votó libre. La gente vota libre. Pero los partidos modelan, modulan, le dan forma a esa libertad. Milei tuvo el voto libre de personas que quisieron votar por él. Capaz que en Buenos Aires también querían. Pero estaba en la lista junto con Kicillof o con Jorge Macri. Es un país nuevo, es un mundo nuevo”.
“El problema es que estamos ambacentrados. (Área metropolitana de Buenos Aires). Mirábamos los resultados de Amba y decíamos 45% del país. Si ahí Milei estaba tercero, ¿cómo ganaba? Por el resentimiento en el interior. Resentimiento contra la pandemia. Contra el trío pandémico. Los tres porteños que nos han cerrado. Alberto Fernández, porteño, presidente. Larreta, porteño, jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y Kicillof, porteño.Y fueron los chicos, sobre todo, los que votaron a Milei. Todos los que sufrieron este encierro”.
Estructura social
“La verdadera estructura social argentina, que definía el péndulo entre el radicalismo y el peronismo o el peronismo y el no peronismo. Argentina no es una pirámide perfecta de clase social. Porque tenemos un problemita los argentinos: todos nos autopercibimos de clase media. Nadie se considera rico. Pocos se consideran pobres. Entre el 80% de los argentinos nos autodefinimos como clase media porque es aspiracional. Es lo que queremos ser. Entonces creemos que somos clase media”.
“Mora y Araujo, un sociólogo brillante, mostró cómo estaba dividida la sociedad. Entre el 8 y el 10% nunca en su vida tomó un colectivo. Tienen auto. El 15% nunca pagó la factura de electricidad. El 75% de la amplia clase media, se divide entre asalariados sindicalizados y no sindicalizados y cuentapropistas. El voto era una diagonal que juntaban los ricos con cuentapropistas, mayoría con mitad de asalariados no sindicalizados y con un poquitito de sindicalizados. Y el peronismo era lo mismo pero para abajo”.
“El voto en Argentina era un voto de clase. No era un voto ideológico. Uno podía ser de derecha en los 90 y de izquierda en 2000 y era peronista. Estaba con Menem y Kirchner. Que es lo que hicieron Menem y Kirchner: se votaron mutuamente. No en 2003, después”.
“Milei es el primer candidato transversal de la historia. Su voto fue indiferente a la geografía y a la clase social. No a las instituciones. ¿Se puede mantener un presidente así? Él querría que sí. Hay un problema. No hay plata. ¿Y qué pasa cuando no hay plata? Hay que ajustar. ¿A quién se ajusta? Los pobres no tienen con qué y como pueden estallar y voltear a un gobierno les aumentan los subsidios, la AUH para la alimentación. Los ricos tienen con qué, pero la fugan y no solo la fugan sino que el presidente los felicita por fugar. Que son unos héroes porque se la llevaron y no pagaron el impuesto. Los que tienen algo de plata y no la pueden fugar son la clase media. Los que van a sufrir el ajuste son la clase media”.
“Los pobres no tienen nada que dar y los ricos saben cómo evitar darle. Y si el presidente pierde el apoyo de la clase media se transforma en un peronista. Porque un presidente que tiene el apoyo de los sectores populares y pierde la clase media es un típico peronista. Y si ese presidente es peronista con políticas neoliberales es Carlos Menem. Que es lo que enorgullece a Milei.
Encrucijada
“Nunca en la historia un presidente fue tan hiperminoritario. No llega al tercio. Y si le suman todos los legisladores del PRO, hasta el último larretista. tampoco llega. Duplica. Quedan 30% en diputados y 20% en senadores. Necesita más todavía. Necesita a Pichetto. Necesita al radicalismo. No solo para gobernar sino para que no lo volteen. No porque los militares van a dar un golpe sino porque el juicio político es un remedio constitucional que está en la Constitución”.
“En América Latina hay juicio político frecuente, que se produce cuando se dan tres características, cuando convergen tres factores: presidente hiperminoritario que no tiene escudo legislativo; crisis económica y escándalo de corrupción. Ahora no. Pero cuando hay un presidente hiperminoritario con escándalo de corrupción y una crisis económica los presidentes se van antes. Y Milei sabe esto”.
“Sabe qué es lo que gatilla los estallidos: los tarifazos. Ejemplos sobran: Bolivia, Chile, Brasil ¿Quién es el que sabe esto mejor que nadie? Milei. No es tonto. No sé si lee historia. No sé si lee las noticias. Pero tiene a alguien que las lee. Y le cuenta y entiende. Hace falta pactar. Y lo está haciendo”.
“Cuando fracasa la Ley Bases, a principio de año él tuitea una lista de traidores. Ahora cuando la ley avanza, se olvida y tuitea una lista con elogios a Pichetto, a Ritondo a Rodrigo De Loredo. Más casta que eso no hay”.
“Hay mucho mucho dogmatismo retórico y mucho pragmatismo operativo. Lo que falta es profesionalismo en los detalles. Es un gobierno que no consiguió todavía cubrir todos los ravioles, designar todas las firmas y falla siempre en la política”.