Este domingo 21 millones de venezolanos acudirán a las urnas en unas elecciones cruciales que podrían marcar la historia de Venezuela. El actual presidente Nicolás Maduro se medirá ante el exembajador Edmundo González Urrutia, una figura que hasta hace unos meses atrás era un completo desconocido, pero que según el último sondeo de la encuestadora independiente Delphos podría lograr una amplia victoria, al tener 59,1% de intención de voto frente al 25% de Maduro, los niveles más bajos de popularidad hasta ahora.
El exdiplomático se tornó en la cara visible de la oposición en la boleta electoral después de que la líder del movimiento Vente Venezuela, la exdiputada María Corina Machado, quedara inhabilitada de ejercer cargos púbicos por 15 años por la Contraloría General de la República, tras su mayúsculo triunfo en las primarias de octubre con un 92,35%.
“Ya es hora de que Venezuela encuentre la reconciliación entre los venezolanos, ya basta de gritos ya basta de insultos, es la hora del reencuentro”, dijo González Urrutia, de 74 años, ante decenas de simpatizantes en la plaza Bolívar, junto a su socia en esta campaña.
Las encuestas son el reflejo un hartazgo generalizado a una crisis humanitaria sin precedentes. Un cuarto de siglo de chavismo en el poder dejó a un sistema de salud colapsado, una economía rota en la que los salarios pierden frente a la inflación, cortes de energía y agua y más del 69% de la población bajo niveles de pobreza multidimensional, según el último reporte de HumVenezuela.
Esta debacle forzó a 7,7 millones de venezolanos a migrar en busca de mejores condiciones de vida, en lo que marcó una de las mayores crisis de desplazamiento en el mundo. El resultado electoral, en caso de que el chavismo persista en el poder, amenaza con provocar una nueva oleada migratoria, según sondeos independientes.