La presidenta del Museo del Louvre, Laurence des Cars, ha presentado su dimisión al presidente francés, Emmanuel Macron, que la ha aceptado, según confirmó el Elíseo en un comunicado este martes. Des Cars renuncia tras meses de polémicas en torno a la pinacoteca, que se iniciaron tras el espectacular robo del pasado 19 de octubre, en el que cuatro asaltantes entraron en la Galería de Apolo, de las más visitadas del museo, y se llevaron las ocho joyas de la Corona francesa.
Emmanuel Macron ha calificado la renuncia de “acto de responsabilidad en un momento en que el museo más grande del mundo necesita estabilidad y un nuevo impulso para completar con éxito importantes proyectos de seguridad y modernización y el proyecto ‘Louvre, nuevo renacimiento’”.
La ahora exdirectora ha explicado los motivos de su renuncia poco después en una entrevista a Le Figaro: “He llegado a la conclusión de que la modernización del Louvre que he liderado desde que asumí el cargo en septiembre de 2021 ya no puede llevarse a cabo. Permanecer en el cargo significaría gestionar lo que existe, cuando el Louvre necesita continuar su transformación”.
Ya había presentado su dimisión a la ministra de Cultura, Rachida Dati, poco después del robo, aunque entonces fue rechazada por Dati, que ordenó una investigación administrativa que reveló importantes deficiencias de seguridad, obligando al museo a tomar medidas de emergencia.
Sin embargo, desde el asalto han ido sucediéndose los desastres. Un mes después se tuvo que cerrar la Galería Campana, que alberga varias salas dedicadas a la cerámica griega, por la fragilidad de sus vigas y ante el riesgo de derrumbe. A ello se unió después una fuga de agua que causó importantes daños en una galería con documentación sobre el periodo egipcio, y una huelga sostenida de sus trabajadores que ha obligado al museo a cerrar sus puertas varios días desde el mes de diciembre.
El asalto solo reveló los problemas de seguridad, pero después se ha constatado que el museo más grande y el más visitado del mundo tenía muchos otros. Nadie daba crédito cuando el 19 de octubre, un domingo a plena luz del día, cuatro individuos encapuchados accedieron con una escalera al balcón que da acceso a la Galería de Apolo y rompieron con radiales las vitrinas donde estaban expuestas las joyas napoleónicas, ante la impotencia de los vigilantes de seguridad.
Se llevaron nueve. Solo se consiguió recuperar una de ellas, la corona de la emperatriz Eugenia de Montijo, pero porque a los ladrones se les cayó durante la huida. Todos fueron detenidos días después, aunque las joyas siguen sin aparecer.
Tras el asalto, Laurence des Cars, en el centro de todas las críticas, trató de dar explicaciones ante la Asamblea y el Senado, y admitió que ella misma había alertado al Ministerio de Cultura de las deficiencias que había en el museo, no solo en materia de seguridad, sino también en sus instalaciones, muy vetustas y sin renovar.
Varios informes anteriores y posteriores al robo constataron estos problemas. Uno de ellos incluso alertaba de los problemas que suponía el balcón por donde se filtraron los ladrones. Otro del Tribunal de Cuentas reveló que la pinacoteca había priorizado la adquisición de obras a otros aspectos, como el mantenimiento de las instalaciones o la seguridad. Se compraron 2.754 obras en ocho años. Este informe abarcaba el periodo 2018-2024, el de la presidencia de Des Cars, nombrada en 2021, y el de su predecesor, Jean Luc Martinez, aunque las críticas se han centrado en ella.
El remate a estos meses de agonía para el museo ha sido huelga de parte de los trabajadores, que obligó a cerrar total o parcialmente el centro estas Navidades. Los asalariados reclaman mejoras en sus condiciones de trabajo, que aún negocian con el Ministerio de Cultura, y denuncian medios insuficientes para abordar la creciente afluencia en los últimos años. Lo visitaron nueve millones de personas en 2025. “Lo que me hace irme no es una huelga, sino la imposibilidad de transformar el museo en el contexto institucional actual”, ha señalado Laurence des Cars a Le Figaro.
La titular de Cultura, Rachida Dati, fue interrogada este lunes en la comisión parlamentaria que investiga, tras el robo, la gestión de la pinacoteca. Durante su comparecencia, que fue a puerta cerrada a petición suya, reveló que se han abandonado los trabajos de reorganización del Louvre, que ella misma avanzó en el mes de diciembre.
Este miércoles, Laurence des Cars volverá a comparecer, aunque ya ha dimitido, para seguir dando explicaciones. Asegura en la entrevista a Le Figaro: “He podido cometer errores, pero creo haber puesto el Louvre en movimiento”. “Esta lucidez ha podido ser a veces dolorosa, pero era indispensable para poner al Louvre en la vía de la transformación”.
Macron ha agradecido su “acción y su compromiso estos años”. “Apoyándose en su experiencia científica incontestable, ha querido confiarle una misión dentro de la presidencia francesa del G7 sobre la cooperación entre los grandes museos de los países implicados”, señala el Elíseo.
Laurence des Cars ha sido la primera mujer al mando de la mayor pinacoteca del mundo en sus 230 años de historia. Antes había pasado por los grandes museos parisinos, como el Museo d’Orsay o el de la Orangerie. Tras su salida ha dicho: “Cuando uno llega a una institución como el Louvre, uno sabe que está de paso, que solo eres un eslabón en la larga cadena de transmisión”.
(Con información de El País)