Cuando el jueves pasado terminó la sesión que expulsó al senador Edgardo Kueider, la vicepresidenta Victoria Villarruel solicitó que se trate el congelamiento de las dietas de los senadores, que se actualizarán automáticamente el 1° de enero. La respuesta, claro está, fue negativa. No obstante, existe un problema que hizo estallar en furia a varias bancadas por el impuesto a las Ganancias. “Nos parte al medio. Ahora te agarran todos los conceptos, así que ningún módulo queda a salvo”, manifestaron a Infobae. Otros dos reconocieron, 15 días atrás, que incluso cobraron menos al comparar noviembre versus octubre.
El descongelamiento de las dietas de los legisladores desde el 1 de enero próximo -a cobrar en febrero-, con haberes en bruto que pasarán con comodidad los $9 millones.
En abril del corriente año, los senadores aprobaron un nuevo sistema de dietas. Sin diferencias políticas, establecieron y concatenaron sus dietas a los ingresos de las máximas categorías de los empleados legislativos. La conformación de estas se establecerá a partir de la cantidad de módulos, y un adicional.
El ingreso actual de un senador sumando la dieta y los gastos de representación supera los siete millones de pesos. En algunos casos se incrementa por el pago por desarraigo,
Tras la polémica generada ante el penúltimo aumento otorgado a empleados legislativos -que estaba atado al de los senadores- del 6,6% para julio y agosto, el pleno de la Cámara alta anuló la suba en cuestión y congeló sus dietas hasta el 31 de diciembre, en una votación unánime, con 65 adhesiones.
Si regresa con su total vigencia la resolución de abril, las dietas parlamentarias en la Cámara alta alcanzarían los 9,5 millones de pesos.
En los próximos días podría haber alguna definición desde el punto de vista administrativo, porque el recinto permanecerá cerrado hasta nuevo aviso.