Desde la tarde del martes, cuando B.B. se separó de su padre y desapareció, la zona del Lago Gutiérrez fue escenario de una intensa búsqueda de la que participaron distintas fuerzas de seguridad. El nene de dos años pasó toda la noche solo, en una zona rural, boscosa y oscura. Este miércoles a la mañana fue visto por uno de los agentes que participan del rastrillaje para encontrarlo. La reacción del niño lo conmovió: "Lo llamé por su nombre y se puso a llorar".
La buena noticia llevó alivio a familiares, vecinos y a los oficiales que participaban de la búsqueda. Más relajada, Mary Carmen Carrizo Tellería, jefe de la Policía de Bariloche, contó a Río Negro Radio algunos detalles de cómo se resolvió el caso.
"Hoy a la mañana se distribuyeron mayores recursos en la zona. Un chofer de Parques Nacionales estaba estacionado cerca y estaba el grupo COER. El hombre escuchó el llanto del bebé. Lo empezó a seguir, lloraba y se calmaba, y finalmente pudo verlo”, dijo la funcionaria.