El Gobierno autorizó a las empresas petroleras a aumentar el procentaje de bioetanol que llevan las naftas, como una medida para contrarrestar el aumento que vienen experimentando los combustible como consecuencia de la guerra en Medio Oriente.
En lo que va de marzo, la nafta súper aumentó cerca de un 18%y la extensión del conflicto bélico hacen suponer que la tendencia seguirá siendo alcista.
A partir del viernes el Gobierno habilitó a las empresas refinadoras a elevar la proporción de bioetanol en las naftas hasta un máximo del 15%. Hasta el momento, el corte máximo obligatorio era del 12%.
Lo primero que conviene aclarar es que un mayor porcentaje de bioetanol en el corte de combustible no representa ningún riesgo para el motor y sus componentes. En valores mayores de proporción de bioetanol sí podría generarse un desgaste prematuro de mangueras, por ejemplo, pero no con la composición planteada.
Además, los propulsores actuales cuentan con la tecnología necesaria para funcionar con mezclas de biocombustibles sin necesidad de realizar modificaciones técnicas específicas.
Pero este combustible tiene una menor capacidad energética, lo que reduce el rendimiento respecto de la nafta pura. Dicho de otra manera, el consumo es mayor.
Sobre los modelos que podrían verse afectados, fuentes del sector automotriz argumentaron en la prensa metropolitana que son los que cuentan con motores a carburador, que son los de menor proporción en el parque automotor circulante argentino. “A partir de 1996 o 1997 empezó a generalizarse la inyección electrónica y se dejaron de lado los carburadores. Modelos como los Fiat Uno, Duna o 147 todavía usaban carburador hasta esos años. Volkswagen también con los Gol más antiguos”, indicó La Nación.
Desde fines de los 90, prácticamente todos los vehículos ya salían con inyección: los que podrían tener algún tipo de consecuencia son los motores de más de 25 o 30 años.