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La política de los empujones y autorizaciones: ¿novedad o matriz?

Lunes, 09 de diciembre de 2024 a las 10:40

Especial Carlos Lezcano

Finalmente el sábado a la noche se presentaron las listas que competirán en la interna radical por la conducción del centenario partido, el 22 de diciembre próximo. Por un lado el gobernador Gustavo Valdés y por otro, la ex senadora provincial Alejandra Seward, representando al sector de Ricardo Colombi. Sector éste que competirá sólo en el 25 por ciento de los distritos, dejando así el 75 por ciento restante para que asuma directamente la lista “Vamos radicales”, valdecista.  Corre ahora el plazo de 48 horas para poder impugnar alguna candidatura.

La interna de la UCR es más que un asunto partidario. Afecta y afectará las futuras alianzas electorales con vistas a las elecciones de 2025 donde se elegirán varios puestos centrales: desde gobernador y vice hasta bancas legislativas e intendencias. Esto es así porque en sistemas  donde la hegemonía de la alianza de gobierno es tan notoria, la política se organiza en torno a los hechos producidos desde el centro de ese poder.

El 27 noviembre pasado, Ricardo Colombi confirmó en una entrevista en radio Sudamericana que va a “ser candidato a gobernador por Eco” y aclaró que, “después veremos cuál es el marco alianza y cuáles son los partidos que quedan dentro de Eco y estoy trabajando para eso”. Un día después el ex gobernador señaló a un portal de noticias de Paso de Los Libres, confirmado.com.ar, que “no están dadas las garantías para ir a una elección interna” y remarcó que “el interventor tiene una clara orientación determinada, y no sabemos nada de la Junta Electoral, hay más de 15.000 fichas nuestras que no han sido cargadas, entonces creo que no nos merecemos y veremos con el tiempo, como consolidamos este armado político, pero fundamentalmente lo que a mí me interesa es el armado con la gente”.

En este contexto, se aguarda la resolución de la jueza María Servini sobre una impugnación que apunta a la decisión del Comité Nacional de intervenir el partido, hasta ahora con final abierto. Tenemos hasta aquí algunas posibles definiciones políticas: Colombi va a ser candidato a gobernador por Eco, cuestiona la intervención al partido y esperará hasta último momento que la jueza federal le dé la razón. Sin embargo presentó las listas a competir en algunos distritos y a la presidencia del partido.

¿Guerra de iguales?

Ciertas ideas de Hobbes relacionadas con la guerra nos permiten pensar escenarios políticos contemporáneos. Analizaremos situaciones locales leyendo al pensador, no en su literalidad sino en su resonancia. Decimos la guerra como prolongación de eventos que van disminuyendo de intensidad y grados, hasta evitar las armas. La guerra como una metonimia lejana de enfrentamiento político.

La guerra en Hobbes es un enfrentamiento de todos contra todos en igualdad de condiciones. Es decir que la confrontación es posible porque los protagonistas creen que pueden superar a su adversario. Si hay una diferencia demasiado grande, no hay guerra. La idea que transmitió el sector valdecista en todo momento fue la superioridad de fuerzas manifestada con contundencia en el escenario de Curuzú Cuatiá lo que suponía, para muchos que el colombismo no iría a las urnas. Pues no, allá va Colombi, el experimentado lobo de la política local, detrás de una épica, presentando candidatos.

Todo se encamina a la contienda, sin embargo, la disputa tiene abierto un frente judicial. Una herramienta que prolonga la resolución del asunto. El ex mandatario evitó la confrontación en el corto y mediano plazo aunque las definiciones políticas finalmente llegan de hecho o ajustadas a derecho. La interna puede evitarse por un tiempo, se pierde en las urnas o alguno se retira con la tropa que le es fiel.

Tenemos ante nosotros un escenario complejo donde se asume una batalla pero deja visible un escenario político plagado de signos que evidencian más preguntas que definiciones. Un agudo observador de la política local plantea una situación inquietante que señala que Valdés y Colombi pelean batallas diferentes. Valdés pone la atención en la interna con el objetivo de poder designar junto a sus “barones” al candidato a gobernador el año próximo, pero para Colombi la interna ya es un tema aleatorio , tanto que anunció que va por la gobernación y ocupa sus días en el armado de la trama de partidos y dirigentes de distintos orígenes que le den soporte electoral.

La semana pasada Valdés en Curuzú Cuatiá afirmó que hay que “construir el futuro con “Vamos Corrientes” y agregó que no pueden cambiar “el sistema electoral porque puede salir cualquier cosa”.

En otros términos observamos que no estamos en una disputa de adversarios polémicos sino estratégicos, en todo caso no sólo van a una interna sino ya piensan y construyen un nuevo sistema de alianzas.

El escenario de los empujones invisibles

El jueves 28 de noviembre se votó en el Senado de la provincia el presupuesto provincial 2025. Las especulaciones indicaban que podría producirse un quiebre en el bloque oficialista porque sobrevolaba la posibilidad de la disidencia de algunos legisladores. Uno de ellos, Enrique Vaz Torres, que además de ser un experto en el tema es muy cercano a Ricardo Colombi, días previos sostuvo en el programa Hoja de Ruta de El Litoral Radio que no lo “van a llevar a los empujones, no soy manada".

A pesar de las diferencias de criterio argumentada sólidamente por Vaz Torres el oficialismo votó en bloque disipando, por ahora, los fantasmas de la ruptura del sector del ricardismo en la legislatura.

Esa misma semana pero en la Cámara de Diputados se trató y aprobó por mayoría el proyecto de ley de Boleta Única que no cuenta con el apoyo del gobernador Gustavo Valdes ni de Colombi. En una acalorada intervención, el presidente del cuerpo, Pedro Cassani, bajó a su banca para defender el proyecto que tiene su impronta.

“Yo no pido permiso a nadie porque este es mi ámbito. Una cosa es el consenso y otra la autorización. Yo soy liberal, en el mejor sentido de la palabra, como estilo de vida y como forma de gobierno”, sostuvo. Ahora el proyecto fue en revisión al Senado donde tal vez no logre los apoyos necesarios para ser aprobado y esto agranda la incertidumbre de la continuidad de la alianza gobernante tal cual está planteada hasta acá.

Estas afirmaciones sugieren que en la política correntina hay alguien que empuja a legisladores a tomar una decisión, es decir impele o instiga acciones políticas. La expresión de Cassani, por su parte, alude a pedir permiso, es decir solicitar autorización a alguien para poder hacer algo. En ambos casos hay alguien que empuja o autoriza una acción que indica una cuestión de poder y también de resistencia a ese poder.

Estas situaciones de la política local, ¿podemos pensarlas como hechos novedosos y aislados o como una matriz de comportamientos arraigados? ¿La voz o voces de orden en la política constituyen una tradición en la cultura política correntina? ¿O el orden se logra respetando los caminos institucionales que incorporan las voces disidentes al sistema republicano?

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