Un tribunal de Roma emitió recientemente las claves por las que fue condenado un represor uruguayo como responsable de la muerte de una pareja en el marco del Plan Cóndor.
A continuación, un artículo de interés sobre el tema, a cargo del especialista correntino Pablo Vassel, quien declaró como testigo en el proceso llevado adelante en Italia:
Rafaela Filipazzi descansa en el Memorial de los Desaparecidos del Cementerio San Juan Bautista de Corrientes, después de 40 años de estar detenida desaparecida. Su familia no solo pudo elaborar el duelo, sino incluso llevarle flores, visitarla y cualquiera de las prácticas que los seres humanos hacemos con nuestros difuntos queridos.
Lo mismo para con los familiares de José Potenza.
Los de Elena Quinteros no tienen esa misma "suerte"?.
Los familiares de Coronel Trócoli cuando él parta de este mundo tendrán ese derecho, tal vez el más antiguo del mundo.
Todos los libros sagrados de la humanidad nos hablan de como despedir a los seres queridos. Italia hizo justicia. Al menos parcialmente.
Se condenó al secuestrador. Faltan los policías paraguayos que los mantuvieron secuestrados y luego los asesinaron. No soy ingenuo. Se la casi absoluta impunidad que reina en ese querido país, que no sólo investiga y juzga muy poco, en clara convivencia con el terror de la dictadura stronista, sino que incluso dificulta e impide por falta de financiamiento al equipo de búsqueda de Desaparecidos del Paraguay, encabezado por el muy consecuente e incansable Rogelio Goiburu.
A 50 años de la instalación plena del Plan Cóndor, todavía hay enormes deudas de Justicia y Verdad en nuestros países.
No bajar los brazos y nuestros sueños, pese a los gobiernos actuales que no sólo niegan la magnitud de los crímenes, sino incluso lo reivindican, es un imperativo de la hora.
(*) Exsubsecretario de Derechos Humanos de la provincia de Corrientes.