El desarrollo de la planta que industrializará fibra de pino de alta calidad en Ituzaingó, sigue dando pasos concretos y se perfila como una de las inversiones industriales más importantes en la historia reciente de Corrientes. El proyecto, impulsado por la empresa ARPulp S.A., ya se encuentra en una etapa avanzada de estudios técnicos y planificación, con impacto potencial en toda la región.
En diálogo con Hoja de Ruta, Fernando Correa, project manager de la firma, explicó que se trata de un proceso de largo plazo: “Este tipo de proyectos llevan entre cuatro y cinco años de desarrollo. Nosotros ya venimos trabajando hace un año y medio”.
Etapa actual: estudios y planificación
Según detalló, durante 2024 se completó la etapa de preingeniería, que incluyó el diseño industrial de la planta. Actualmente, el proyecto ingresó en una nueva fase clave: el estudio de impacto ambiental, que demandará entre 10 y 12 meses.
“Ese estudio es fundamental, porque evalúa todas las condiciones necesarias para avanzar. En paralelo, luego se desarrollará la ingeniería básica, que permite ya avanzar en la compra de equipos y en la ejecución de la obra”, explicó.
Por qué Corrientes y por qué Ituzaingó
La elección de Corrientes —y específicamente del parque industrial de Ituzaingó— no es casual. La provincia cuenta con más de medio millón de hectáreas forestadas y condiciones naturales óptimas para el crecimiento del pino, materia prima central del proyecto.
“Se analizaron 12 sitios dentro de la provincia, evaluando aspectos ambientales, sociales, logísticos y de infraestructura. El parque industrial resultó ser el más adecuado”, indicó Correa.
A esto se suma un factor clave: la integración logística. La cercanía al puerto de Ituzaingó, la existencia de otras industrias forestales y la disponibilidad energética consolidan a la zona como un polo estratégico.
Tecnología de última generación
La planta proyectada será de las más avanzadas a nivel mundial. Según el responsable del proyecto, contará con altos niveles de automatización, eficiencia energética y estándares ambientales.
“Va a ser una fábrica de última generación, con una eficiencia muy alta. Será autosuficiente en energía y generará un excedente de alrededor de 88 megavatios, suficiente para abastecer a una ciudad de 150 mil habitantes”, detalló.
Además, estará orientada principalmente a la producción de celulosa tipo “fluff pulp”, un insumo utilizado en productos de higiene personal, con alta demanda global.
Impacto económico y generación de empleo
Aunque la planta comenzaría a operar recién hacia 2030, los efectos del proyecto comenzarán a sentirse antes. Uno de los ejes principales es la formación de recursos humanos.
“Los puestos de trabajo directos llegarán cuando la planta esté operativa, pero antes tenemos que preparar a la gente. Ya estamos trabajando con universidades y el sistema educativo para adaptar los perfiles a las necesidades de la industria”, explicó Correa.
El impacto no se limitará al sector industrial. También se espera un crecimiento en áreas como construcción, logística, comercio, salud y servicios.
“Este tipo de proyectos generan un desarrollo inducido: más población, más demanda de servicios y más oportunidades en distintos sectores”, agregó.
Infraestructura: uno de los grandes desafíos
Uno de los puntos críticos será la infraestructura vial. La planta demandará el ingreso de alrededor de 400 camiones diarios, lo que implicará adecuaciones en rutas y logística.
“Estamos hablando de un camión cada minuto y medio. La seguridad es prioridad, por eso se está trabajando en conjunto con el gobierno en estas cuestiones”, señaló.
En cuanto a la salida de la producción, se prevé que se realice a través del río Paraná mediante barcazas, lo que refuerza la importancia estratégica del puerto.
Una inversión con impacto nacional
La magnitud del proyecto también tiene implicancias a nivel país. Según estimaciones, podría revertir el déficit de la balanza comercial del sector forestal argentino.
“Hoy Argentina tiene un déficit de alrededor de 600 millones de dólares en este sector. Esta planta podría generar exportaciones por unos 900 millones, cambiando completamente ese escenario”, afirmó Correa.
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