El pasado martes 12 de mayo, el Poder Judicial de Corrientes rompió con la formalidad de los tribunales para llevar una noticia trascendental al lugar donde pertenece: el hogar. La jueza María Dionicia Zovak, junto a un equipo interdisciplinario, se trasladó hasta el domicilio de la joven para notificar la sentencia de adopción de manera personal.
Esta decisión respondió a criterios de accesibilidad y tutela judicial efectiva, buscando que la adolescente recibiera la noticia en un entorno de confianza y seguridad.
Participaron del acto la secretaría actuaria, la asesora de menores, la abogada del niño y representantes de la Dirección de Protección de la Niñez y Adolescencia (Dipna).
El cierre de un proceso de una década
La historia judicial de la adolescente comenzó en 2016, cuando el sistema de protección intervino ante la vulneración de sus derechos y los de sus hermanos. Durante casi diez años, el proceso se guio por el interés superior del niño, priorizando siempre la protección integral y el respeto por su historia personal.
Tras diversas intervenciones institucionales, la respuesta definitiva llegó a través de una convocatoria pública. Esta herramienta es fundamental para adolescentes que, por su edad, suelen enfrentar mayores desafíos para ser adoptados, permitiendo ampliar los horizontes de búsqueda de familias dispuestas a asumir el compromiso de crianza.
El éxito de la convocatoria pública y el arraigo local
Uno de los puntos más destacados del caso es que la joven fue integrada a una familia adoptiva dentro de su misma localidad, Santo Tomé.
Esto permite que
El pasado 12 de mayo, el Poder Judicial de Corrientes rompió con la formalidad de los tribunales para llevar una noticia trascendental al lugar donde pertenece: el hogar. La jueza María Dionicia Zovak, junto a un equipo interdisciplinario, se trasladó hasta el domicilio de la joven para notificar la sentencia de adopción de manera personal.
Esta decisión respondió a criterios de accesibilidad y tutela judicial efectiva, buscando que la adolescente recibiera la noticia en un entorno de confianza y seguridad. Participaron del acto la secretaría actuaria, la asesora de menores, la abogada del niño y representantes de la Dirección de Protección de la Niñez y Adolescencia (DIPNA).
El cierre de un proceso de una década
La historia judicial de la adolescente comenzó en 2016, cuando el sistema de protección intervino ante la vulneración de sus derechos y los de sus hermanos. Durante casi diez años, el proceso se guio por el interés superior del niño, priorizando siempre la protección integral y el respeto por su historia personal.
Tras diversas intervenciones institucionales, la respuesta definitiva llegó a través de una convocatoria pública. Esta herramienta es fundamental para adolescentes que, por su edad, suelen enfrentar mayores desafíos para ser adoptados, permitiendo ampliar los horizontes de búsqueda de familias dispuestas a asumir el compromiso de crianza.
El éxito de la convocatoria pública y el arraigo local
Uno de los puntos más destacados del caso es que la joven fue integrada a una familia adoptiva dentro de su misma localidad, Santo Tomé. Esto permite que la adolescente no solo gane un entorno familiar estable, sino que mantenga la continuidad de sus vínculos sociales, escolares y afectivos, favoreciendo un proceso de adaptación mucho más armonioso.
Lenguaje claro: entender para ejercer derechos
La notificación se realizó utilizando lenguaje claro, una práctica que el Poder Judicial de Corrientes viene impulsando para eliminar las barreras técnicas del derecho. Esto aseguró que la adolescente comprendiera plenamente su nueva situación jurídica y el inicio de esta etapa de vida con plenas garantías.
La sentencia no solo representa el fin de un largo expediente, sino el cumplimiento efectivo de un derecho humano fundamental: el derecho a crecer, desarrollarse y ser amada dentro de una familia.