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Poco después de 1810, Paraguay car en manos del doctor Francia, que se constituyó en dueño de vidas y haciendas. Era un hombre culto pero inclinado a un gobierno dictatorial donde solamente él podía pensar y expresar sus opiniones. Tuvo dos directrices centrales, aplastar tanto las fuerzas reaccionarias como las anti-coloniales.

En mayo de 1814, un nuevo congreso fue reunido para elegir Cónsules sucesores. El doctor Francia hizo ver, como en la antigua Roma, que las necesidades de Estado obligaban a delegar todo el mando en un dictador, en este caso podría ser él. El Congreso aceptó la propuesta, hubo quienes decidieron designar a Yegros, pero apoyándose en la clase popular (supo especular con la ignorancia del pueblo paraguayo) el doctor desarrolló la política que le daría la dictadura perpetua: suprimió toda actividad política.

Politica interna - Hacia 1820 acentuó el terror, descubrió una conspiración en su contra en la cual estaban implicados Fulgencio Yegros y Fernando de la Mora, a los cuáles ordenó fusilar, como a Caballero que se suicidó y casi setenta más. Separó de la burocracia a los funcionarios que le parecían infieles e instruyó al ejército personalmente, cuya máxima graduación no pasaba de capitán.

Con respecto a la Iglesia, la anuló, rompió las relaciones con la Santa Sede, apresó sacerdotes, los dejó morir y llegó a ser dueño espiritual de la Iglesia paraguaya al suspender al Obispo García de Panes y nombrar en su lugar a un sustituto subordinado a su voluntad. Secularizó los bienes eclesiásticos y suprimió el seminario impidiendo que salieran nuevos sacerdotes. 

Se creyó llamado a consolidar y preservas el país de la absorción porteña y portuguesa para la cual mantuvo al país cerrado. Rodeó al Paraguay de una inviolable frontera y si bien evitó los problemas de anarquía, en cambio sumió en una especie de letargo político aislándolo de todo contacto interior. Se concentró en mantener la independencia a costra de lo que fuera y por ello se lo considera el forjador de la nacionalidad paraguaya; su política fue muy discutida.

A partir de 1822, puso en marcha un ensayo autárquico a fin de hacer que el Paraguay se sustentara a si mismo, vistos los bloqueos sucesivos de los ríos para el comercio por parte de las provincias argentinas. El estado adquirió el control e intervino en toda la actividad económica, reguló la distribución de la riqueza, impidió el enriquecimiento excesivo de particulares, el interés privado pasó a segundo plano. 

En la agricultura, se produjo lo que antes no se producía como trigo y algodón, se cultivó yerba mate, arroz, maíz, legumbres. La principal fuente de riqueza era el cultivo de yerba mate. La ganadería también fue controlada por el gobierno. La irrupción del comercio dio lugar a la pequeña industria, se fabricaban ponchos y mantas par caballos, además de uniformes y vestuarios. Se producían drogas medicinales con hierbas y plantas.

A pesar del aislamiento, se abrió un puerto en Itapuá para comerciantes portugueses, brasileños y algunos rioplatenses. Existían además exportaciones de Yerba Mate. En cuanto a las relaciones exteriores, merece citarse el desaire que hizo a Simón Bolívar y a Rivadavia, a los Cónsules de Francia e Inglaterra, entre otros. Muere en 1840, la descomposición política amenazó con desintegrar al país, hasta que cuatro años más tarde  la nación cae en manos de otro dictador, Carlos Antonio López.

Carlos Antonio López – Aunque el gobierno de López era similar al sistema de Francia, su política tuvo algunas diferencias. Este quiso administrar al Paraguay como un feudo personal, utilizando el legado del doctor Francia  para enriquecerse a él mismo y su familia.

Más allá de su codiciosa política, Paraguay prosperó durante este gobierno, impulsó la educación buscando también promover la educación superior, pero sus planes de desarrollo educativo progresaron con dificultad, puesto que el doctor Francia había purgado la élite educada incluyendo maestros del país.
En cuanto a la similitud que podemos hallar es que éste se preocupó por mantener al país en el mismo grado de sumisión y aislamiento que antecesor; receloso como todo aquel que permanece en el poder a espaldas de la opinión, organizó un gran ejército para sostener al dictador en el orden interno y asegurar el mantenimiento del régimen frente a toda amenaza internacional. 

Sin embargo en vida de este gobernante el arma que representaba ese poderoso ejército no llegó a ser empleada, salvo algunos esporádicos intentos contra Juan Manuel de Rosas (1845-1849). Quedaría para su hijo el infausto destino de utilizarlo.

Efectivamente entre los años 1857-1858 el Brasil había obtenido, por medio de sendas convenciones firmadas con la Confederación Argentina y con el Paraguay, el reconocimiento de la libre navegación de los ríos interiores para todas las banderas, asunto de interés vital para el gobierno brasileño que de esta manera podía comunicarse por vía fluvial con Matto Grosso.

Francisco Solano López – En 1862 ocupó la dictadura presidencial como una herencia, también pensó en imponer una monarquía absoluta había intervenido en asuntos internos de Uruguay, apoyando a los Blancos y sosteniendo a Berros, contra la oposición de los colorados de Flores. Argentina y Brasil apoyaron a Flores quien invadió el Uruguay y derrocó al régimen Blanco. Este, antes de caer tuvo tiempo de pedir explicaciones a dichos gobiernos. El Paraguay se valió de ello para insistir en tales pedidos. 

La situación se fue agriando hacia 1864. Como el Brasil destaca tropas en la frontera paraguaya, López protestó por ese acto. Poco después apresaba al barco brasileño Marquéz de Olinda, en el que viajaba el gobernador de Matto Grosso. Pese al convenio de libre navegación; invadía el territorio de aquella provincia brasileña y pedía al gobierno Argentino permiso para pasar por el territorio de Corrientes para atacar a Brasil por otras partes. Como Mitre rechazó el pedido alegando neutralidad, tomó dos barcos de la escuadra fluvial Argentina, anclados en el Puerto de Corrientes, el 5 de marzo de 1865, le declaraba la guerra. 

Guerra de la Triple Alianza – Esta serie de ataques polarizaron a los tres Estados contra su actor. Dos meses después se se firmaba la Triple Alianza, entre Brasil, Argentina y Uruguay, que unían sus fuerzas, no contra el pueblo paraguayo, sino contra el tirano Francisco Solano López. Entre tanto la invasión a Corrientes continuaba y el general robles se apodera de la ciudad de Corrientes. Mitre se hizo cargo del comando en jefe de los ejércitos aliados, delegando el mando presidencial en el vicepresidente, Paz. 

Una serie de batallas desangraron a los dos contendores, muertos por balas, cuchillos y cañones, y más de la mitad de combatientes de uno y otro bando, morían por las pestes, enfermedades y las epidemias.

Bajo el mando brasileño el ejército entró en Asunción. López se retiró hasta Cerro Corá con sus últimos dos mil hombres. Rodeado y no queriendo rendirse fue muerto en acción, desde entonces la economía paraguaya cesó en 1870, después de que el propio Solano López habría caído en batalla.

Paragua perdió territorios, pero conservó su integridad fundamental. Perdió su salida al Atlántico por el río Uruguay, dependiendo a partir de entonces de la vía fluvial Paraná- Río de la Plata controlada por Argentina. Económicamente, hasta después de muchos años Paraguay no se pudo recuperar Económicamente. Ante la falta de hombres, fueron las mujeres quienes se transformaron en comerciantes, industriales y ganaderas, y comenzaron la tarea de reconstrucción.

Conclusión - Esa fuerte tendencia histórica sería difícil de disolver reapareciendo nuevamente cuando menos se la espera. 

Fuente: Silvina Noemí Benítez y Mirta Inés Díaz. 

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