Corrientes está luto tras conocerse este martes la muerte del artísta plásticos, caricaturista y formador Osmar "Cacho" Sorbellini. Santafecino de nacimiento, correntino por elección, supo dejar su huella en la cultura de la provincia.
Nacido en Santa Fe, Osmar Sorbellini demostró una destreza extraordinaria desde la infancia; aprendió a pintar con acuarelas a los 6 años y a los 10 ya trabajaba como letrista.
Su formación fue meteórica: completó la carrera de 6 años en el Instituto de Bellas Artes “Juan Mantovani” en apenas tres años. A los 17 años, becado por la Secretaría de Cultura de la Nación, partió hacia Europa para perfeccionarse en las grandes capitales del arte.
Durante su estancia en el viejo continente, estudió artes plásticas y publicidad en países como Francia, Italia, Hungría, la Unión Soviética y China. En marzo de 1966, marcó un hito en su carrera al publicar una caricatura de Charles de Gaulle en el prestigioso diario francés Le Humanité.
Corrientes: el hogar elegido para su "escuela de los sueños"
A pesar de su éxito internacional, "Cacho" eligió radicarse en Corrientes hace más de 30 años. En 1997, motivado por el deseo de estar cerca de su familia y dejar de viajar, fundó el Instituto Privado de Dibujo "Sorbellini Cartoon".
Para él, la escuela no era solo un espacio académico, sino un proyecto de vida donde:
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Enseñaba el dibujo como "idioma universal", preparando a niños y adultos para una salida laboral digna.
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Fomentaba la inclusión, recibiendo a jubilados con deudas pendientes consigo mismos y a alumnos con discapacidades que encontraban en el arte una vía de recuperación y expresión emocional.
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Priorizaba la felicidad del alumno por sobre el éxito comercial o los premios personales.
Un legado de tinta y generosidad
Reconocido en diccionarios, enciclopedias y libros de historia del arte regional, Sorbellini siempre sostuvo que su mayor orgullo no eran sus cuadros vendidos, sino ver triunfar a sus alumnos. Bajo su dirección, el instituto formó a los "Caricaturistas Correntinos", proyectando el talento local hacia mercados nacionales e internacionales.
"Seguir dibujando es el placer más grande que tiene la vida", solía decir el maestro que hoy se despide, dejando una huella imborrable en el mapa cultural del Nordeste.