La Batalla de Tacuarí o Ta-cuary, fue un combate ocurrido en la actual ciudad de Carmen del Paraná, Sur del Paraguay, entre fuerzas revolucionarias, al mando de Manuel Belgrano, miembro de la Primera Junta de Gobierno argentina, y las tropas paraguayas del coronel Manuel Atanasio Cabañas, en esa época al servicio de los realistas.
Además de los actos protocolares, por la noche y ya en el Parque Municipal “Bata-lla de Tacuary” se descubrió un magnífico monumento, obra que lleva la firma del escultor mburucuyano Julio MacDonald.
En su visita ayer por la mañana a El Litoral, con un registro fotográfico de lo que fue esta reunión evocativa, MacDonald relató detalles de la elaboración de este proyecto que ya estaba pautado para el año pasado, en coincidencia con el Bicentenario de la Independencia del Pa-raguay y que se pospuso hasta resolverse en esta fecha de valor histórico.
“En Carmen del Paraná, distante 40 kilómetros de Encarnación, hay una costanera de casi 10 kilómetros, porque el Paraná, al hacerse la represa, invadió el riacho Tacuarí y se formó un lago.
Hace más de 20 años, allí construyeron un círculo que debe tener 11 metros de diámetro, resguardado por un murallón de piedras porque se decía que fue el asentamiento del campamento del General Manuel Belgrano porque desde ese lugar se divisaba el camino real, por donde se llegaba a Asunción”.
“Previo acuerdo con el vicepresidente del Paraguay, Federico Franco, el Gobierno de Corrientes y su titular, Ricardo Colombi, se emplaza esta obra, que tuve el gran honor de realizar, por la carga emotiva que para todos significa el Tamborcito de Tacuarí. La recepción del intendente de Carmen del Paraná, Germán Gneiting también fue con el mismo es-píritu de emotividad”, señaló.
La Obra
El General Manuel belgrano, el General Manuel Ata-nasio Cabañas y Pedro Ríos, el Tambor de Tacuarí, quedaron para siempre dibujados en el paisaje ribereño. Dentro de ese círculo antes mencionado, como símbolo de un reencuentro (entre los generales), en actitud de hermanamiento, Belgrano apoya su mano en las espaldas de Cabañas. Alejado de esta escena, Pedro Ríos, el niño y su tambor, alerta con su mirada la paz que tanto ansiaba conseguir para su pueblo argentino, como soldado de un valiente ejército.
Las figuras de este tríptico, se asientan sobre una plataforma y basamento de dos metros. Los generales tienen un alto de 2,20 metros y en proporción, la figura del niño es más pequeña. El tríptico fue realizado en hormigón con granito y tratamiento de óxido, por eso el color semeja un metal oscuro.
“Las dos figuras mayores las trabajé allá, en un taller metalúrgico, durante 3 me-ses y medio. Al “Tamborcito” lo llevamos desde Corrientes, fue un viaje de sucesivos reencuentros”, agregó.
(MM).