Al recorrer las calles de la ciudad del Cusco, al sureste del Perú, sus enormes muros y palacios construidos exhiben la colosal arquitectura de la capital del Tahuantinsuyo, el gran Imperio Inca. Cuando los conquistadores españoles llegaron a ese territorio, emplearon como base las construcciones incas de piedra sobre piedra y edificaron sobre ellas iglesias, conventos, casonas, lo que formó una simbiosis peculiar que aportó un carácter único a esta ciudad imperial que fue declarada en 1983 como Patrimonio Cultural de la Humanidad.
Uno de los más destacados sitios, es el Templo del Sol o Qoricancha, una huella de la civilización Inca que permaneció indeleble. Conocer ese lugar es un paseo obligatorio.
> Museo de Sitio del Qoricancha
Sin dudas el Templo del Sol es el más destacado museo del Cusco. De los innumerables monumentos que encierra la Ciudad Milenaria de los Incas ninguno ha despertado tanto interés como Qoricancha, el principal Santuario Incaico, cuya magnitud y trazado, aún hoy tratamos de desentrañar. El monumental templo fue destruido y saqueado por los conquistadores españoles. En su lugar, los padres de la Orden de los Predicadores, decidieron construir la actual Iglesia y Convento de Santo Domingo.
De su antiguo esplendor, sólo se conservan algunos ambientes interiores absorbidos por el actual Convento Cristiano de Santo Domingo, y un muro exterior de suave curvatura asociado a dos fuentes que corresponden a las épocas Killke e Inca, una obra de perfecta ingeniería, que nos permite imaginar cómo era esa construcción sagrada que tanto impresionó a los cronistas.
Sus muros internos, encajados y moldeados con precisión milimétrica, sorprenden aún más cuando se sabe que durante el Imperio Incaico no estaban desnudos, sino que todas las paredes del templo, según refirió el cronista Garcilaso de la Vega a finales del siglo XVI, “estaban cubiertas de arriba a abajo de planchas y tablones de oro”.
Y añade Garcilaso que “en el testero, que llamamos altar mayor, tenían puesta la figura del sol, hecha de una plancha de oro, el doble más grueso que las otras planchas que cubrían las paredes. La figura estaba hecha con su rostro en redondo, y con sus rayos y llamas de fuego, todo de una pieza, ni más ni menos que la pintan los pintores. Era tan grande que tomaba todo el testero del templo de pared a pared”.
Contaba también con un jardín artificial, en el que todo: árboles, setos, flores, pájaros, ollas, cántaros, tinajas, una fuente, figuras de hombres, mujeres y niños estaban hechos de oro. En el patio había un “maizal” cuyas plantas todas eran de plata y las mazorcas de oro. El campo cubría una extensión de una hectárea y media de maíz de oro. De donde con mucha razón y propiedad llamaron al Templo del Sol y a toda la casa Koricancha, que quiere decir barrio de oro.
LUGARES PARA CONOCER
> Museo de Arte Precolombino
En este destino se puede conocer la sala de oro y artesanía en metales preciosos, joyas en hueso y conchas, salas de exposiciones temáticas de una variedad de culturas, incluyendo la época formativa, Nazca, Mochica, Huari, Chimú, Chancay y la cultura Inca. Sala especial de esculturas de madera. Sala de pintura colonial.
> Museo Histórico Regional
Fundado en 1984, ocupa la Casa del Inca Garcilaso de la Vega, exhibición de obras pictóricas de la Escuela Cusqueña. El Inca Garcilaso (1539-1616) fue hijo del conquistador español Sebastián Garcilaso de la Vega y una princesa real inca, la Palla Isabel Chimpu Ocllo, y vivió su infancia en esta casa. Relicario del arte colonial, bellamente restaurada y declarada Monumento Nacional.
> Museo de Arte Religioso
Ubicado en el Palacio Arzobispal, el museo es un hermoso edificio colonial, en el que destaca su portada y sus balcones. Construido sobre el palacio real del Inca Sinchi Roca. En una de sus murallas megalíticas, en la parte lateral, sobre la calle Hatun Rumiyoc, se encuentra la famosa Piedra de los 12 ángulos, bloque de piedra cortado y tallado que tiene 12 vértices y está ensamblada en forma perfecta, no pudiendo meterse una hoja de navaja entre sus junturas.