El origen de los lapachos en Corrientes
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El origen de los lapachos en Corrientes

Desde agosto es un escenario habitual en la ciudad el florecimiento del lapacho que genera imágenes muy bonitas, por lo que se constituye como uno de los favoritos de la gente. Sin embargo la historia de esta especie por estas latitudes es casi desconocida.

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Cuando se va acercando la primavera el árbol del lapacho comienza a exhibir todo su potencial estético con las flores que adornan sus ramas y otorgan a la ciudad paisajes de una bellaza única, ya sea en la Costanera o en la plaza de un barrio. A través de las redes sociales personas de todas las edades comparten esas imágenes constituyéndolos como uno de los más populares a tal punto que fue instituida por ordenanza como el árbol representativo de Corrientes.

Sin embargo, la presencia de esta especie en el paisaje urbanístico correntino no se debe a una casualidad ni a una cualidad natural, sino que se trató de un programa desarrollado por la Municipalidad de Corrientes y que tiene una fecha precisa de origen y nombre de su responsable. Una historia que con el paso de los años se fue olvidando hasta que fue reflotado por El Litoral en un artículo de 2016.

Corría el año 1951 cuando Higinio Schiffo, por entonces director del área de Parques y Paseos de la Municipalidad de Corrientes tuvo la idea de poblar el ejido urbano de distintas especies de árboles, entre ellos el lapacho.

En diálogo con El Litoral Graciela Schiffo, hija del ex funcionario, manifestó que “mi padre, el doctor Higinio P. Schiffo, quien en 1951 fue director de Parques y Paseos de la Municipalidad, fue el que introdujo esta especie arbórea en la costanera General San Martín y en parques y paseos de toda la ciudad”. 

En cuanto al origen del lapacho en la capital, contó que “las semillas se las mandó mi abuelo Schiffo desde Reconquista, Santa Fe, donde tenía un vivero. Y desde que las colocó, día tras día papá controlaba el crecimiento de cada uno de ellos, recorriendo los diferentes lugares en los cuales los había plantado, hasta 4 veces por jornada. Realmente fue un visionario y cada vez que paseo por la costanera no puedo dejar de sentir orgullo por el gran padre que tuve”, resaltó.

En relación a la cantidad de unidades plantadas, Graciela dijo que “aproximadamente  fueron 1.300 árboles de diferentes especies, entre ellos los lapachos sobre la costanera y en diferentes plazas principales de la ciudad. Además también colocó muchas clases de naranjos, que ahora quedan pocos en la zona céntrica”, dijo. 

“De niña siempre recorríamos la costanera para ver el crecimiento de cada árbol, mientras me contaba lo difícil que era crear conciencia, en los empleados municipales, sobre los cuidados que requería esta especie como así también en lo que respecta a la gente”, relató.

Reseña biográfica 
En referencia a la personalidad y trayectoria profesional de Don Higinio P. Schiffo, Graciela dijo que “papá fue un hombre muy recto, de trato cordial y afectuoso. Excelente padre y compañero de su familia. Se casó con Elda Pozzi con la que tuvo 3 hijos, Graciela, Alberto y Patricia y tuvo 6 nietos. Mi hermano y mis dos hijos varones se dedican al campo, siguiendo sus pasos.

El estudiaba Veterinaria en la Universidad Nacional del Nordeste y debía costearse su carrera, por lo que ingresó a la Municipalidad capitalina y ejerció el cargo de director de Parques y Paseos, función en la cual  introdujo en la flora correntina el lapacho.

Cuando se recibió de veterinario, en 1956 lo conminaron a crear el departamento de Zoonosis, dónde se dedicó a pleno a combatir la rabia canina. En 1964 fue intendente de la ciudad, por pocos meses.
También fue profesor de patología médica y semiología clínica de animales en la Facultad de Ciencias Veterinarias. Además ejerció el cargo de decano.

El falleció trágicamente en un accidente de auto, a los 59 años, en 1987, cuando regresaba de dar clases en Bolívar, provincia de Buenos Aires”.

Fuente, artículo de El Litoral de agosto de 2016 realizado por Nydia Romero.

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El origen de los lapachos en Corrientes

Desde agosto es un escenario habitual en la ciudad el florecimiento del lapacho que genera imágenes muy bonitas, por lo que se constituye como uno de los favoritos de la gente. Sin embargo la historia de esta especie por estas latitudes es casi desconocida.

Cuando se va acercando la primavera el árbol del lapacho comienza a exhibir todo su potencial estético con las flores que adornan sus ramas y otorgan a la ciudad paisajes de una bellaza única, ya sea en la Costanera o en la plaza de un barrio. A través de las redes sociales personas de todas las edades comparten esas imágenes constituyéndolos como uno de los más populares a tal punto que fue instituida por ordenanza como el árbol representativo de Corrientes.

Sin embargo, la presencia de esta especie en el paisaje urbanístico correntino no se debe a una casualidad ni a una cualidad natural, sino que se trató de un programa desarrollado por la Municipalidad de Corrientes y que tiene una fecha precisa de origen y nombre de su responsable. Una historia que con el paso de los años se fue olvidando hasta que fue reflotado por El Litoral en un artículo de 2016.

Corría el año 1951 cuando Higinio Schiffo, por entonces director del área de Parques y Paseos de la Municipalidad de Corrientes tuvo la idea de poblar el ejido urbano de distintas especies de árboles, entre ellos el lapacho.

En diálogo con El Litoral Graciela Schiffo, hija del ex funcionario, manifestó que “mi padre, el doctor Higinio P. Schiffo, quien en 1951 fue director de Parques y Paseos de la Municipalidad, fue el que introdujo esta especie arbórea en la costanera General San Martín y en parques y paseos de toda la ciudad”. 

En cuanto al origen del lapacho en la capital, contó que “las semillas se las mandó mi abuelo Schiffo desde Reconquista, Santa Fe, donde tenía un vivero. Y desde que las colocó, día tras día papá controlaba el crecimiento de cada uno de ellos, recorriendo los diferentes lugares en los cuales los había plantado, hasta 4 veces por jornada. Realmente fue un visionario y cada vez que paseo por la costanera no puedo dejar de sentir orgullo por el gran padre que tuve”, resaltó.

En relación a la cantidad de unidades plantadas, Graciela dijo que “aproximadamente  fueron 1.300 árboles de diferentes especies, entre ellos los lapachos sobre la costanera y en diferentes plazas principales de la ciudad. Además también colocó muchas clases de naranjos, que ahora quedan pocos en la zona céntrica”, dijo. 

“De niña siempre recorríamos la costanera para ver el crecimiento de cada árbol, mientras me contaba lo difícil que era crear conciencia, en los empleados municipales, sobre los cuidados que requería esta especie como así también en lo que respecta a la gente”, relató.

Reseña biográfica 
En referencia a la personalidad y trayectoria profesional de Don Higinio P. Schiffo, Graciela dijo que “papá fue un hombre muy recto, de trato cordial y afectuoso. Excelente padre y compañero de su familia. Se casó con Elda Pozzi con la que tuvo 3 hijos, Graciela, Alberto y Patricia y tuvo 6 nietos. Mi hermano y mis dos hijos varones se dedican al campo, siguiendo sus pasos.

El estudiaba Veterinaria en la Universidad Nacional del Nordeste y debía costearse su carrera, por lo que ingresó a la Municipalidad capitalina y ejerció el cargo de director de Parques y Paseos, función en la cual  introdujo en la flora correntina el lapacho.

Cuando se recibió de veterinario, en 1956 lo conminaron a crear el departamento de Zoonosis, dónde se dedicó a pleno a combatir la rabia canina. En 1964 fue intendente de la ciudad, por pocos meses.
También fue profesor de patología médica y semiología clínica de animales en la Facultad de Ciencias Veterinarias. Además ejerció el cargo de decano.

El falleció trágicamente en un accidente de auto, a los 59 años, en 1987, cuando regresaba de dar clases en Bolívar, provincia de Buenos Aires”.

Fuente, artículo de El Litoral de agosto de 2016 realizado por Nydia Romero.