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Agregan valor a la producción de arroz a través de residuos poscosecha y molienda

A partir del rastrojo tras la cosecha, como también la cascarilla descartada en el proceso de molienda, se adquiere la materia prima para obtener sílice amorfa, que es un producto utilizado en industrias como la alimentaria y farmacéutica. Hoy Argentina importa la totalidad de este producto para abastecer el consumo local. 
 

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Un estudiante de Ingeniería Química (UTN-FRRe) y becario del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (Inti), Julián Baccaro, lideró una investigación junto con un equipo conformado por agentes de Inti e Inta, para el agregado de valor a partir del aprovechamiento de los desechos que se generan en la producción de arroz durante la cosecha (rastrojo) y su molienda (cascarilla), para la obtención de sílice amorfa, que es un mineral utilizado por diversas industrias, como la farmacéutica y alimenticia, entre otras.
En la actualidad esos desechos nos son aprovechados. En el caso del rastrojo se genera en misma cantidad que el arroz cosechado, y muchas veces es quemado, generando contaminación ambiental; por otro lado, si bien la cascarilla es reutilizada para la cría de pollos, su valor de comercialización es muy bajo. 
“Este desarrollo tendrá un fuerte impacto en la economía regional, ya que hablamos de una de las actividades económicas más significativa para el Noreste Argentino”, sostuvo Baccaro en un informe para El Litoral.

Nuevo producto nacional 
Actualmente nuestro país tiene una demanda de este producto, de 6.800.063 toneladas anuales, según el Indec 2018. Lo cual abre una nueva oportunidad para los productores y molineros del sector arrocero, ya que es la principal actividad económica de Corrientes, y una de la más importantes del país en términos de ingresos generados por exportación. Al respecto, el analista de Inti destacó que: “Se ha probado que es posible obtener un producto sustituto de un bien que hoy debemos importar, con la ventaja de que proviene de una fuente renovable y que en su proceso de obtención se genera energía factible de ser aprovechada”. 

Proceso en laboratorio 
Durante la investigación se cuantificó y caracterizó la sílice amorfa obtenida a partir de cascarilla y rastrojo de arroz, utilizando siete variedades distintas cultivadas en la provincia de Corrientes; fue obtenida mediante un proceso sencillo que implica un pretratamiento y la calcinación del residuo. Del producto obtenido se estudió su composición, morfología, y superficie específica para compararlo con la sílice disponible en el mercado, producidas mayormente en Europa, China y EE.UU, y los resultados obtenidos reflejaron un producto libre de impurezas y de iguales características que la sílice del mercado. Además se determinó que el valor de la sílice en la composición del rastrojo y la cascarilla difiere según la variedad de arroz, con valores máximos de 15,4% en rastrojo y 24,5% en cascarilla”. “Conocer estos valores servirán para proyectar los nuevos procedimientos para la reutilización, de acuerdo al producto que busque fabricarse”, explica Baccaro.

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Agregan valor a la producción de arroz a través de residuos poscosecha y molienda

A partir del rastrojo tras la cosecha, como también la cascarilla descartada en el proceso de molienda, se adquiere la materia prima para obtener sílice amorfa, que es un producto utilizado en industrias como la alimentaria y farmacéutica. Hoy Argentina importa la totalidad de este producto para abastecer el consumo local. 
 

Un estudiante de Ingeniería Química (UTN-FRRe) y becario del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (Inti), Julián Baccaro, lideró una investigación junto con un equipo conformado por agentes de Inti e Inta, para el agregado de valor a partir del aprovechamiento de los desechos que se generan en la producción de arroz durante la cosecha (rastrojo) y su molienda (cascarilla), para la obtención de sílice amorfa, que es un mineral utilizado por diversas industrias, como la farmacéutica y alimenticia, entre otras.
En la actualidad esos desechos nos son aprovechados. En el caso del rastrojo se genera en misma cantidad que el arroz cosechado, y muchas veces es quemado, generando contaminación ambiental; por otro lado, si bien la cascarilla es reutilizada para la cría de pollos, su valor de comercialización es muy bajo. 
“Este desarrollo tendrá un fuerte impacto en la economía regional, ya que hablamos de una de las actividades económicas más significativa para el Noreste Argentino”, sostuvo Baccaro en un informe para El Litoral.

Nuevo producto nacional 
Actualmente nuestro país tiene una demanda de este producto, de 6.800.063 toneladas anuales, según el Indec 2018. Lo cual abre una nueva oportunidad para los productores y molineros del sector arrocero, ya que es la principal actividad económica de Corrientes, y una de la más importantes del país en términos de ingresos generados por exportación. Al respecto, el analista de Inti destacó que: “Se ha probado que es posible obtener un producto sustituto de un bien que hoy debemos importar, con la ventaja de que proviene de una fuente renovable y que en su proceso de obtención se genera energía factible de ser aprovechada”. 

Proceso en laboratorio 
Durante la investigación se cuantificó y caracterizó la sílice amorfa obtenida a partir de cascarilla y rastrojo de arroz, utilizando siete variedades distintas cultivadas en la provincia de Corrientes; fue obtenida mediante un proceso sencillo que implica un pretratamiento y la calcinación del residuo. Del producto obtenido se estudió su composición, morfología, y superficie específica para compararlo con la sílice disponible en el mercado, producidas mayormente en Europa, China y EE.UU, y los resultados obtenidos reflejaron un producto libre de impurezas y de iguales características que la sílice del mercado. Además se determinó que el valor de la sílice en la composición del rastrojo y la cascarilla difiere según la variedad de arroz, con valores máximos de 15,4% en rastrojo y 24,5% en cascarilla”. “Conocer estos valores servirán para proyectar los nuevos procedimientos para la reutilización, de acuerdo al producto que busque fabricarse”, explica Baccaro.