De la última alegría al papelón: los dos 15 de abril del peronismo correntino
ellitoral.com.ar

Domingo 19 de Mayo de 2019 CORRIENTES19°Pronóstico Extendido clima_nublado

Dolar Compra: $44,00

Dolar Venta: $46,00

De la última alegría al papelón: los dos 15 de abril del peronismo correntino

Casualidades del destino hicieron que el PJ vea cómo coincidió el aniversario de una gran victoria con el fin de un proceso que los encuentra más divididos que nunca. Sus adversarios ya están preparando los festejos de una previsible victoria.
 

imagen_1

El 15 de abril de 1973 fue un día peronista. En las calles de Corrientes los simpatizantes de dicha fuerza festejaban el contundente triunfo del Frente Justicialista de Liberación en un terreno difícil. Julio Romero y Francisco de Borges Sá se impusieron a la dupla del poderoso Pacto Autonomista Liberal, Justo Díaz Colodrero y Ricardo Guillermo Leconte.

A nivel nacional Héctor Cámpora ya se probaba el traje de Presidente y Juan Domingo Perón alistaba su regreso definitivo. Atrás habían quedado los 18 años de proscripción.

Romero, quien era amigo y delegado de Perón, logró 153 mil votos contra los 98 mil de sus rivales. Se trataba de la segunda vuelta de lo que había ocurrido el 11 de marzo cuando ninguno de los candidatos logró sumar los votos suficientes.

“Cuando el 25 de mayo se abran las puertas de la Casa de Gobierno para dar entrada a las nuevas autoridades, aspiro a que junto conmigo lo haga todo el pueblo de Corrientes, porque mi mayor deseo al aceptar esta responsabilidad es gobernar para todos, sin exclusiones de ninguna especie”, dijo en medio de los festejos “Don Julio” a El Litoral. “Nos aprestamos todos juntos para trabajar por el progreso de Corrientes y por el bienestar de su pueblo”, agregó.

La experiencia de Romero en la Rosada local duró casi 3 años, ya que fue derrocado como todos los gobernadores el 24 de marzo de 1976 dando inicio a los largos y oscuros años de la última dictadura militar.

Quizás ni el más pesimista de los peronistas correntinos hubiera podido presagiar que esa noche de abril sería la última alegría que tendría en la provincia de Corrientes el PJ. Porque desde entonces enarbolaron una larga serie de derrotas, llegando a 2019 totalmente atomizados, divididos en varios frentes y con una grieta que al parecer seguirá sin resolverse.

A decir verdad, el peronismo en Corrientes nunca pudo constituirse como una fuerza política con peso propio. Cada uno de los momentos en los que pudo gobernar o pelear por el poder fue gracias al apoyo de Gobierno Nacionales fuertes. 

Juan Filomeno Velazco (1949-1952) y Raúl Benito Castillo (1952-1955) se sentaron en el Sillón de Ferré ayudados por la polémica intervención federal de 1947 con que se derrocó al radical Blas Benjamín de la Vega. Julio Romero arrasó en la especial situación social que generó el regreso de Juan Domingo Perón tras los 18 años de exilio y proscripción.

Pero desde el retorno a la Democracia en 1983, los peronistas sólo estuvieron cerca de la Gobernación en la escandalosa triada electoral de 1991, 1992 y 1993 con Alberto Di Filippo apoyado por Carlos Menem y en 2013 con Carlos Mauricio Espínola que contaba con la venia de Cristina Fernández de Kirchner.

Hugo Perié supo ostentar la Gobernación por 5 meses en 1999 pero como parte de un Gobierno de Coalición en medio de la grave crisis política, económica y social de aquel año. También participaron del oficialismo entre 2001 y 2008, pero como segundos de la UCR.

La interna irresuelta
Se podría decir que la situación actual de la política de Corrientes tiene su acto fundacional en el 2009, año en el que en las elecciones gubernamentales compitieron Fabián Ríos, Ricardo y Arturo Colombi. Mientras los primos se enfrentaron en el ballotage, en Capital sorprendió el triunfo de Carlos Mauricio Espínola.

Poco después, la Unión Cívica Radical dejó de lado sus divisiones para encolumnarse sin cuestionamientos tras la figura de Ricardo Colombi. Varios de los fervientes arturistas se amoldaron a los tiempos e ingresaron en Encuentro por Corrientes, al igual que muchos partidos políticos que poco tardaron en pintarse del llamativo verde Pantone 368.

En la vereda del frente, el peronismo inició largos años de una “guerra fría” entre los dos principales referentes, Fabián Ríos y Carlos Mauricio Espínola. Este enfrentamiento se sintió especialmente en las bases que según donde estaban parados los militantes veían que las puertas se les cerraban o abrían, aunque a no pocos funcionarios municipales les pasó lo mismo.

Esta grieta en ningún momento se resolvió, basta con recordar las durísimas críticas a Camau por no participar de manera tan activa como se lo necesitaba en la campaña que terminó en derrota en septiembre de 2011. El vuelto le llegó a Ríos al mes siguiente cuando competía por una banca en la Cámara de Diputados de la Nación y varias líneas internas alentaron el corte de boleta, invitando a votar sólo a Cristina y no al ex senador nacional.

Para las elecciones de 2013 los dos líderes se alinearon pero no alcanzó en aquella durísima campaña que terminó con Ricardo Colombi gobernador por tercera vez. En cada sector se culpó al otro por la derrota, mientras unos responsabilizaban a Ríos por tirar para abajo los votos en Capital, los otros apuntaron contra la estrategia delineada, especialmente en el interior, por el medallista olímpico, peor cuando los aliados que lograron bancas en la Cámara de Diputados rápidamente se hicieron ricardistas.

En 2015 perdieron el Gobierno nacional. La desintegración de lo que se conocía como kirchnerismo hasta entonces sólo fue peor.

El golpe final llegó el 4 de junio de 2017 cuando Eduardo Tassano superó a Fabián Ríos en unas elecciones municipales en las que no pocos referentes peronistas o aliados trabajaron a cara descubierta para ECO. Incluso algunos hoy candidatos que acompañan a Ríos llevaban personalmente boletas del ahora intendente por los barrios. Por eso varios locales de “Tassano Intendente” se convirtieron en pocas semanas a “Camau Gobernador”.

Los comicios del 8 de octubre fueron sólo la frutilla del postre de ECO, en una votación que en realidad fue mucho más cómoda que los 10 puntos de diferencia que en los papeles hubo con el peronismo y sus aliados. La derrota de los Bassi en Goya completó el panorama de un PJ que fracasó. El 22 de octubre sólo fue el desastre final.

En vez de barajar y dar de nuevo lo antes posible y definir un camino nuevo rápidamente, el Partido Justicialista postergó todas las discusiones internas hasta traerlas a 2019. Cuando el Gobierno definió las elecciones para el 2 de junio, terminaron de implosionar.

Un oficialismo más fuerte que nunca y que aspira a superar el 60% de los votos, competirá contra el Frente para la Victoria, Unidad Correntina, Juntos Podemos, Avancemos y Alternativa Federal, todas fuerzas que supieron estar juntas y que ahora van cada uno por su lado repartiendo la territorialidad. Supuestamente ese día el principal partido opositor definirá sus internas. El tiempo dirá.

La sonrisa de Julio Romero en aquella jornada de 1973 contrasta completamente con los gestos adustos de todos los referentes de su partido, que tratan de explicar algo que cuesta terminar de entender. 

A 46 años de aquella alegría, los diarios del 14 y 15 de abril del 2019 le plantean al peronismo correntino un escenario completamente distinto. Doblemente derrotados, no sólo por Encuentro por Corrientes sino también por sus indefiniciones internas de las que muchos aliados huyeron.

¿Te gustó la nota?
Comentarios
Logo

De la última alegría al papelón: los dos 15 de abril del peronismo correntino

Casualidades del destino hicieron que el PJ vea cómo coincidió el aniversario de una gran victoria con el fin de un proceso que los encuentra más divididos que nunca. Sus adversarios ya están preparando los festejos de una previsible victoria.
 

<p>Alegría. La sonrisa de Julio Romero el 15 de abril de 1973 sería la última de un candidato peronista por ahora. </p>

Alegría. La sonrisa de Julio Romero el 15 de abril de 1973 sería la última de un candidato peronista por ahora. 

El 15 de abril de 1973 fue un día peronista. En las calles de Corrientes los simpatizantes de dicha fuerza festejaban el contundente triunfo del Frente Justicialista de Liberación en un terreno difícil. Julio Romero y Francisco de Borges Sá se impusieron a la dupla del poderoso Pacto Autonomista Liberal, Justo Díaz Colodrero y Ricardo Guillermo Leconte.

A nivel nacional Héctor Cámpora ya se probaba el traje de Presidente y Juan Domingo Perón alistaba su regreso definitivo. Atrás habían quedado los 18 años de proscripción.

Romero, quien era amigo y delegado de Perón, logró 153 mil votos contra los 98 mil de sus rivales. Se trataba de la segunda vuelta de lo que había ocurrido el 11 de marzo cuando ninguno de los candidatos logró sumar los votos suficientes.

“Cuando el 25 de mayo se abran las puertas de la Casa de Gobierno para dar entrada a las nuevas autoridades, aspiro a que junto conmigo lo haga todo el pueblo de Corrientes, porque mi mayor deseo al aceptar esta responsabilidad es gobernar para todos, sin exclusiones de ninguna especie”, dijo en medio de los festejos “Don Julio” a El Litoral. “Nos aprestamos todos juntos para trabajar por el progreso de Corrientes y por el bienestar de su pueblo”, agregó.

La experiencia de Romero en la Rosada local duró casi 3 años, ya que fue derrocado como todos los gobernadores el 24 de marzo de 1976 dando inicio a los largos y oscuros años de la última dictadura militar.

Quizás ni el más pesimista de los peronistas correntinos hubiera podido presagiar que esa noche de abril sería la última alegría que tendría en la provincia de Corrientes el PJ. Porque desde entonces enarbolaron una larga serie de derrotas, llegando a 2019 totalmente atomizados, divididos en varios frentes y con una grieta que al parecer seguirá sin resolverse.

A decir verdad, el peronismo en Corrientes nunca pudo constituirse como una fuerza política con peso propio. Cada uno de los momentos en los que pudo gobernar o pelear por el poder fue gracias al apoyo de Gobierno Nacionales fuertes. 

Juan Filomeno Velazco (1949-1952) y Raúl Benito Castillo (1952-1955) se sentaron en el Sillón de Ferré ayudados por la polémica intervención federal de 1947 con que se derrocó al radical Blas Benjamín de la Vega. Julio Romero arrasó en la especial situación social que generó el regreso de Juan Domingo Perón tras los 18 años de exilio y proscripción.

Pero desde el retorno a la Democracia en 1983, los peronistas sólo estuvieron cerca de la Gobernación en la escandalosa triada electoral de 1991, 1992 y 1993 con Alberto Di Filippo apoyado por Carlos Menem y en 2013 con Carlos Mauricio Espínola que contaba con la venia de Cristina Fernández de Kirchner.

Hugo Perié supo ostentar la Gobernación por 5 meses en 1999 pero como parte de un Gobierno de Coalición en medio de la grave crisis política, económica y social de aquel año. También participaron del oficialismo entre 2001 y 2008, pero como segundos de la UCR.

La interna irresuelta
Se podría decir que la situación actual de la política de Corrientes tiene su acto fundacional en el 2009, año en el que en las elecciones gubernamentales compitieron Fabián Ríos, Ricardo y Arturo Colombi. Mientras los primos se enfrentaron en el ballotage, en Capital sorprendió el triunfo de Carlos Mauricio Espínola.

Poco después, la Unión Cívica Radical dejó de lado sus divisiones para encolumnarse sin cuestionamientos tras la figura de Ricardo Colombi. Varios de los fervientes arturistas se amoldaron a los tiempos e ingresaron en Encuentro por Corrientes, al igual que muchos partidos políticos que poco tardaron en pintarse del llamativo verde Pantone 368.

En la vereda del frente, el peronismo inició largos años de una “guerra fría” entre los dos principales referentes, Fabián Ríos y Carlos Mauricio Espínola. Este enfrentamiento se sintió especialmente en las bases que según donde estaban parados los militantes veían que las puertas se les cerraban o abrían, aunque a no pocos funcionarios municipales les pasó lo mismo.

Esta grieta en ningún momento se resolvió, basta con recordar las durísimas críticas a Camau por no participar de manera tan activa como se lo necesitaba en la campaña que terminó en derrota en septiembre de 2011. El vuelto le llegó a Ríos al mes siguiente cuando competía por una banca en la Cámara de Diputados de la Nación y varias líneas internas alentaron el corte de boleta, invitando a votar sólo a Cristina y no al ex senador nacional.

Para las elecciones de 2013 los dos líderes se alinearon pero no alcanzó en aquella durísima campaña que terminó con Ricardo Colombi gobernador por tercera vez. En cada sector se culpó al otro por la derrota, mientras unos responsabilizaban a Ríos por tirar para abajo los votos en Capital, los otros apuntaron contra la estrategia delineada, especialmente en el interior, por el medallista olímpico, peor cuando los aliados que lograron bancas en la Cámara de Diputados rápidamente se hicieron ricardistas.

En 2015 perdieron el Gobierno nacional. La desintegración de lo que se conocía como kirchnerismo hasta entonces sólo fue peor.

El golpe final llegó el 4 de junio de 2017 cuando Eduardo Tassano superó a Fabián Ríos en unas elecciones municipales en las que no pocos referentes peronistas o aliados trabajaron a cara descubierta para ECO. Incluso algunos hoy candidatos que acompañan a Ríos llevaban personalmente boletas del ahora intendente por los barrios. Por eso varios locales de “Tassano Intendente” se convirtieron en pocas semanas a “Camau Gobernador”.

Los comicios del 8 de octubre fueron sólo la frutilla del postre de ECO, en una votación que en realidad fue mucho más cómoda que los 10 puntos de diferencia que en los papeles hubo con el peronismo y sus aliados. La derrota de los Bassi en Goya completó el panorama de un PJ que fracasó. El 22 de octubre sólo fue el desastre final.

En vez de barajar y dar de nuevo lo antes posible y definir un camino nuevo rápidamente, el Partido Justicialista postergó todas las discusiones internas hasta traerlas a 2019. Cuando el Gobierno definió las elecciones para el 2 de junio, terminaron de implosionar.

Un oficialismo más fuerte que nunca y que aspira a superar el 60% de los votos, competirá contra el Frente para la Victoria, Unidad Correntina, Juntos Podemos, Avancemos y Alternativa Federal, todas fuerzas que supieron estar juntas y que ahora van cada uno por su lado repartiendo la territorialidad. Supuestamente ese día el principal partido opositor definirá sus internas. El tiempo dirá.

La sonrisa de Julio Romero en aquella jornada de 1973 contrasta completamente con los gestos adustos de todos los referentes de su partido, que tratan de explicar algo que cuesta terminar de entender. 

A 46 años de aquella alegría, los diarios del 14 y 15 de abril del 2019 le plantean al peronismo correntino un escenario completamente distinto. Doblemente derrotados, no sólo por Encuentro por Corrientes sino también por sus indefiniciones internas de las que muchos aliados huyeron.