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La Fiesta Nacional del Chamamé se despidió con saldo positivo

Una de las cuestiones más aplaudidas por artistas y fanáticos del género tuvo que ver con el diseño de una grilla conformada casi en su totalidad por chamameceros. La anteúltima velada contó con la presencia de cantantes, músicos y compositores que llevan chamamé en las venas. 
 

FOTOS NICOLAS ALONSO
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Verónica Echezarraga
vechezarraga@ellitoral.com.ar

La Fiesta Nacional del Chamamé se despedía ayer (al cierre de esta edición) con un saldo positivo y eso se debe quizás a la autocrítica de los organizadores, quienes supieron escuchar reclamos y ajustar detalles que en otras oportunidades habían estado flojos. Una de las cuestiones más aplaudidas por artistas y fanáticos del género tuvo que ver con el diseño de una grilla conformada casi en su totalidad por chamameceros, reduciendo al mínimo el número de invitados ajenos al género. La anteúltima velada fue emotiva y también divertida y tuvo entre sus números fuertes a artistas que llevan el chamamé en las venas, como es el caso de Santiago (el Bocha) Sheridan, Gustavo Miqueri y Trébol de Ases, Cacho Espíndola y Néstor y Ariel Acuña. Las nuevas generaciones también tuvieron su espacio, especialmente durante la madrugada, cuando subió al escenario el grupo Tupá con el Movimiento Corriente Nueva.  Además, entre los jóvenes talentos que dijeron presente estuvieron el trío Delvalle-Fernández-Galarza, Juan Pedro Sorribes, Gabriel Cocomarola y Belén Majul.
Con una sola noche suspendida por mal tiempo y una grilla bien chamamecera, la 30ª Fiesta Nacional del Chamamé y 16ª del Mercosur se despidió ayer con un saldo positivo. Es que la celebración cumplió con creces la premisa de este año, es decir: mostrar nuestra manera de ser. Lo que se vivió durante 9 noches en el anfiteatro Mario del Tránsito Cocomarola fue, ni más ni menos que el claro ejemplo de la manera de ser y de sentir del pueblo chamamecero.
La música, la danza, la vestimenta y la gastronomía fueron utilizadas para exponer ese “ñanderekó” que durante muchos años fue duramente discriminado y que hoy experimenta un crecimiento a escala internacional. Muchas son las razones que reposicionaron al chamamé, una de ellas es la Fiesta Nacional que cuida celosamente que sobre el escenario Osvaldo Sosa Cordero solamente suene este género. 
Pero otra de las razones, y seguramente la más importante tiene que ver con la pasión y la perseverancia de los artistas que por llevar chamamé en las venas supieron sortear obstáculos y “cambiar la estrella” de esta música. 

Sangre musiquera
Santiago Sheridan es, sin dudas, uno de esos artistas con sangre chamamecera y eso el público lo sabe y lo agradece. Por su trayectoria y calidad artística, el Bocha llena auditorios y genera con el público un intercambio emocional que eriza la piel. Esto último fue justamente lo que pasó el sábado en el Cocomarola, donde el mercedeño (por adopción) ofreció un espectáculo impecable y el público acompañó desde el primer tema hasta el último, por momentos lo hizo desde la calma y el respeto y por momentos desde la efusividad.
Durante el show la gente celebró la interpretación de canciones como Niña del Ñangapirí, Puente Pexoa, Cañada Fragosa y Nuestros Sueños y la Distancia, pero el momento más fuerte llegó con Flores del Alma, que aunque pasen los años sigue llegando a las fibras emocionales más íntimas de la nación chamamecera.
Otro de los momentos fuertes de la noche del sábado tuvo lugar cuando subió al escenario el grupo de Salvador Miqueri, ahora con su hijo Gustavo, Trébol de Ases. El conjunto dio al público lo que fue a buscar, es decir una propuesta sentida y de calidad con temas como Tu Pañuelo y Cañada Fragosa, entre otros. Lo mismo sucedió con la presentación de Cacho Espíndola, otro de los artistas que marcó el rumbo del género chamamecero. En esta oportunidad, Cacho rindió un homenaje en canción a Cacho González Vedoya.
Néstor y Ariel Acuña estuvieron el sábado en la partida de los artistas de sangre chamamecera  con un repertorio que enamoró al auditorio especialmente durante el cierre con El Río Vuelve.
 
Sonidos y voces
Si de nuevos sonidos del chamamé se habla hay que nombrar al trío Delvalle-Fernández-Galarza, que el sábado estuvo en el Cocomarola con un repertorio bastante clásico y en el que rindió homenaje al recientemente fallecido Tito Gómez. También se llevó los aplausos del público chamamecero Juan Pedro Sorribes y un espectáculo que tuvo su momento cúlmine con la interpretación de Corrientes Soñadora. 
En la misma noche subió al escenario Osvaldo Sosa Cordero, Belén Majul una de las grandes voces jóvenes del chamamé y más tarde lo hizo Gabriel Cocomarola nieto del Taita, quien con respeto y pasión continúa con el legado familiar.
Otra de las mujeres que prestigió el escenario Osvaldo Sosa Cordero el sábado fue la mercedeña cantora, compositora y multinstrumentista Mirian Asuad.
La sorpresa fue la presencia del artista misionero Joselo Schuap (actual ministro de Cultura de su provincia) quien realizó una intervención musical en la pasarela de la fiesta chamamecera. 

Potencia
Con una propuesta potente y de primer nivel el grupo Tupá levantó el ánimo del Cocomarola en la anteúltima madrugada chamamecera. La energía de Sobredosis de Chamamé fue el puntapié inicial de una presentación que se ubicó entre lo mejor de la noche. Es que Tupá aprovechó la Fiesta para mostrarse, pero sobre todo, para mostrar. El conjunto conformado por Aldy Balestra, Carlos Escobar y Gabriel Bartoluchi, presentó a la nación chamamecera los nuevos talentos reunidos en el Movimiento Corriente Nueva integrado por Pedro Ríos (quien encandiló con una versión impecable de Oración del Remanso), Candela Weidman y Sergio Sosa entre otros.
Ayer, al cierre de esta edición tenía lugar en el anfiteatro la última noche de la Fiesta Nacional del Chamamé que tenía como broche de oro a Ofelia Leiva. 

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La Fiesta Nacional del Chamamé se despidió con saldo positivo

Una de las cuestiones más aplaudidas por artistas y fanáticos del género tuvo que ver con el diseño de una grilla conformada casi en su totalidad por chamameceros. La anteúltima velada contó con la presencia de cantantes, músicos y compositores que llevan chamamé en las venas. 
 

Verónica Echezarraga
vechezarraga@ellitoral.com.ar

La Fiesta Nacional del Chamamé se despedía ayer (al cierre de esta edición) con un saldo positivo y eso se debe quizás a la autocrítica de los organizadores, quienes supieron escuchar reclamos y ajustar detalles que en otras oportunidades habían estado flojos. Una de las cuestiones más aplaudidas por artistas y fanáticos del género tuvo que ver con el diseño de una grilla conformada casi en su totalidad por chamameceros, reduciendo al mínimo el número de invitados ajenos al género. La anteúltima velada fue emotiva y también divertida y tuvo entre sus números fuertes a artistas que llevan el chamamé en las venas, como es el caso de Santiago (el Bocha) Sheridan, Gustavo Miqueri y Trébol de Ases, Cacho Espíndola y Néstor y Ariel Acuña. Las nuevas generaciones también tuvieron su espacio, especialmente durante la madrugada, cuando subió al escenario el grupo Tupá con el Movimiento Corriente Nueva.  Además, entre los jóvenes talentos que dijeron presente estuvieron el trío Delvalle-Fernández-Galarza, Juan Pedro Sorribes, Gabriel Cocomarola y Belén Majul.
Con una sola noche suspendida por mal tiempo y una grilla bien chamamecera, la 30ª Fiesta Nacional del Chamamé y 16ª del Mercosur se despidió ayer con un saldo positivo. Es que la celebración cumplió con creces la premisa de este año, es decir: mostrar nuestra manera de ser. Lo que se vivió durante 9 noches en el anfiteatro Mario del Tránsito Cocomarola fue, ni más ni menos que el claro ejemplo de la manera de ser y de sentir del pueblo chamamecero.
La música, la danza, la vestimenta y la gastronomía fueron utilizadas para exponer ese “ñanderekó” que durante muchos años fue duramente discriminado y que hoy experimenta un crecimiento a escala internacional. Muchas son las razones que reposicionaron al chamamé, una de ellas es la Fiesta Nacional que cuida celosamente que sobre el escenario Osvaldo Sosa Cordero solamente suene este género. 
Pero otra de las razones, y seguramente la más importante tiene que ver con la pasión y la perseverancia de los artistas que por llevar chamamé en las venas supieron sortear obstáculos y “cambiar la estrella” de esta música. 

Sangre musiquera
Santiago Sheridan es, sin dudas, uno de esos artistas con sangre chamamecera y eso el público lo sabe y lo agradece. Por su trayectoria y calidad artística, el Bocha llena auditorios y genera con el público un intercambio emocional que eriza la piel. Esto último fue justamente lo que pasó el sábado en el Cocomarola, donde el mercedeño (por adopción) ofreció un espectáculo impecable y el público acompañó desde el primer tema hasta el último, por momentos lo hizo desde la calma y el respeto y por momentos desde la efusividad.
Durante el show la gente celebró la interpretación de canciones como Niña del Ñangapirí, Puente Pexoa, Cañada Fragosa y Nuestros Sueños y la Distancia, pero el momento más fuerte llegó con Flores del Alma, que aunque pasen los años sigue llegando a las fibras emocionales más íntimas de la nación chamamecera.
Otro de los momentos fuertes de la noche del sábado tuvo lugar cuando subió al escenario el grupo de Salvador Miqueri, ahora con su hijo Gustavo, Trébol de Ases. El conjunto dio al público lo que fue a buscar, es decir una propuesta sentida y de calidad con temas como Tu Pañuelo y Cañada Fragosa, entre otros. Lo mismo sucedió con la presentación de Cacho Espíndola, otro de los artistas que marcó el rumbo del género chamamecero. En esta oportunidad, Cacho rindió un homenaje en canción a Cacho González Vedoya.
Néstor y Ariel Acuña estuvieron el sábado en la partida de los artistas de sangre chamamecera  con un repertorio que enamoró al auditorio especialmente durante el cierre con El Río Vuelve.
 
Sonidos y voces
Si de nuevos sonidos del chamamé se habla hay que nombrar al trío Delvalle-Fernández-Galarza, que el sábado estuvo en el Cocomarola con un repertorio bastante clásico y en el que rindió homenaje al recientemente fallecido Tito Gómez. También se llevó los aplausos del público chamamecero Juan Pedro Sorribes y un espectáculo que tuvo su momento cúlmine con la interpretación de Corrientes Soñadora. 
En la misma noche subió al escenario Osvaldo Sosa Cordero, Belén Majul una de las grandes voces jóvenes del chamamé y más tarde lo hizo Gabriel Cocomarola nieto del Taita, quien con respeto y pasión continúa con el legado familiar.
Otra de las mujeres que prestigió el escenario Osvaldo Sosa Cordero el sábado fue la mercedeña cantora, compositora y multinstrumentista Mirian Asuad.
La sorpresa fue la presencia del artista misionero Joselo Schuap (actual ministro de Cultura de su provincia) quien realizó una intervención musical en la pasarela de la fiesta chamamecera. 

Potencia
Con una propuesta potente y de primer nivel el grupo Tupá levantó el ánimo del Cocomarola en la anteúltima madrugada chamamecera. La energía de Sobredosis de Chamamé fue el puntapié inicial de una presentación que se ubicó entre lo mejor de la noche. Es que Tupá aprovechó la Fiesta para mostrarse, pero sobre todo, para mostrar. El conjunto conformado por Aldy Balestra, Carlos Escobar y Gabriel Bartoluchi, presentó a la nación chamamecera los nuevos talentos reunidos en el Movimiento Corriente Nueva integrado por Pedro Ríos (quien encandiló con una versión impecable de Oración del Remanso), Candela Weidman y Sergio Sosa entre otros.
Ayer, al cierre de esta edición tenía lugar en el anfiteatro la última noche de la Fiesta Nacional del Chamamé que tenía como broche de oro a Ofelia Leiva.