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/Ellitoral.com.ar/ Interior

Con apoyo estatal, tres amigas crearon sus fuentes laborales cocinando “Pancitos santo”

Por Instagram ofrecen panificados rellenos con queso y otro ingrediente a elección: salame, jamón o cebolla. En las dos primeras semanas, vendieron hasta 17 docenas por día. Una de las jóvenes reparte con su moto. Y desde el último jueves, también ofrecen pizzas. 
Juntas. Antes las amigas se juntaban a compartir una comida o simplemente unos mates. Ahora, también cocinan juntas.

La emergencia sanitaria por la pandemia -de alguna u otra manera- impactó en la vida de todos los pobladores. Ante esta situación y la necesidad de generar una fuente de ingresos, Cielo Carballo, Aylén Nogueira y Florencia Canteros decidieron generar un microemprendimiento con recursos obtenidos del Ingreso Familiar de  Emergencia (IFE), primero, y de Potenciar Trabajo, después. Así, las tres jóvenes santotomeñas -además de compartir una amistad- decidieron cocinar juntas. Así nació “Pancitos santo” .

Cielo cursa el primer año de la carrera de Derecho en la extensión universitaria que la Unne posee en la ciudad fronteriza, Florencia es repostera y Aylén estudiaba para ser licenciada en Genética en Posadas (Misiones).  Y aunque cada una tenía ocupaciones diferentes, cada vez que podían se juntaban porque son amigas. 

En esas reuniones, aprovechaban sus cualidades culinarias para disfrutar de distintas recetas. 

“Luego por la emergencia sanitaria se restringieron muchas actividades, Aylén regresó a Santo Tomé y en mi caso dejé de tener clases presenciales los  fines de  semana, para seguir la cursada de manera virtual”, contó Cielo en diálogo con El Litoral. En este nuevo escenario y tras el retorno de las reuniones sociales -bajo determinados protocolos sanitarios- las amigas conversaron sobre cómo podrían obtener recursos.

Fue así que surgió la idea: “Siempre que nos juntamos cocinábamos algo, entonces coincidimos en por qué no sacar provecho de nuestras cualidades culinarias”, recordó la joven santotomeña.

A partir de eso comenzaron a pensar qué ofrecerían y -en especial- de dónde obtendrían los recursos para iniciar el microemprendimiento.

“Tenía un poco dinero que ahorré del IFE. A eso que tenía, se sumó lo cobrado a través de Potenciar Trabajo”, indicó Cielo, quien aclaró “primero cobraba ese ingreso de emergencia, pero después renuncié a eso para sumarme a otro programa destinado precisamente a impulsar la generación de fuentes de trabajo”.

De esa manera, las amigas obtuvieron dinero para comprar los ingredientes y así elaborar panes rellenos. Pero aún faltaban otros elementos, entre ellos, “una cocina que nos prestó la mamá de Florencia”, indicó la joven estudiante universitaria, quien además transformó su cocina en el lugar de elaboración de los productos que hace dos semanas venden bajo la marca de “Pancitos santo”. 

Con ese nombre comenzaron a ofrecer sus panificados a través de una cuenta de Instagram. Mientras que Cielo realiza el reparto con su moto.

Jornada

Al principio, comentó la joven que la jornada laboral de las microemprendedoras comenzaba a las 10 y concluía a las 22. Aunque sólo hasta las 16 tomaban pedidos. Caso contrario, no podrían cumplir con la cocción y distribución. Considerando que venden hasta 17 docenas por día.

Queso con jamón, queso con salame o queso con cebolla son las opciones de relleno de los pancitos, cuyo precio depende precisamente en función de la variedad elegida.

Observando los buenos resultados obtenidos, las amigas decidieron dar un paso más y sumaron la comercialización de pizzas. Precisamente, el último jueves fue la jornada inaugural. “Trabajamos con servicio de delivery. Por teléfono nos hacen el pedido y nosotras, hasta la medianoche, le llevamos el pedido”, precisó Cielo.

“Ahora que la gente comenzó a probar lo que cocinamos, además de Instagram contamos con la publicidad que nos hacen quienes nos compraron. Lo que se conoce como la publicidad del boca en boca. La verdad estamos muy agradecidas a todos los que nos compran y, de esa forma, nos ayudan a seguir trabajando”, remarcó la joven.

Ella y sus amigas, Aylén y Florencia, ya tienen otro objetivo: sumar la venta de bebidas para acompañar a la comida que ofrecen. Para dar ese nuevo paso, primero “tendremos que conseguir un freezer”, acotó Cielo. No obstante, aseveró que trabajarán para que “Pancito santo” esté presente en la mayor cantidad de mesas santotomeñas. 

(CC)

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