Según los datos que arrojó la primera campaña anual de vacunación contra la fiebre aftosa en Corrientes, que alcanzó a todas las categorías de bovinos y bubalinos, la provincia pudo mantener el stock vacuno a pesar de la sequía y los incendios que azotaron los campos durante el verano 2021/22. En total, se vacunaron 4.650.000 cabezas, apenas por debajo de la primera vacunación 2021, aunque se estima que las peores consecuencias de estos problemas climáticos se comenzarán a notar en el segundo semestre de este año.
A pesar de la resistencia de muchos productores, debido a la crítica situación en los campos durante los meses de diciembre, enero y febrero pasados, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) dispuso que en Corrientes se realice la vacunación contra la fiebre aftosa. El operativo, llevado adelante por la Fundación Correntina para la Sanidad Animal (Fucosa), comenzó el 6 de marzo y el Senasa dio 90 días de plazo para su finalización, en vez de los 60 que se otorgan habitualmente.
La campaña se inició con demoras y además los programadores y vacunadores de la Fucosa tuvieron que afrontar situaciones adversas, principalmente en la zona Norte y en la zona de la costa del río Uruguay, que fueron las más afectados por el fuego. Mucha resistencia por parte de productores que al inicio de la campaña aún tenían la hacienda entreverada con la de los vecinos, por la caída de los alambrados, sumados a otros problemas logísticos propios de una situación crítica que se vivió en Corrientes por la sequía y los incendios.
Sin embargo, tras 90 días de trabajo a campo, y según los datos recabados por la Fucosa, se pudo alcanzar con la vacunación a todo el rodeo provincial, en manos de 27.090 productores y 14.115 establecimientos, por lo que se mantuvieron dentro de la producción ganadera.
Más allá de la cuestión sanitaria, la vacunación contra la fiebre aftosa habitualmente sirve para conocer el stock ganadero que tiene la provincia. Más aún la primera campaña anual, que incluye a todas las categorías de bovinos y bubalinos, en un procedimiento sanitario que es obligatorio para el productor.
El presidente de la Fucosa, Ignacio Martínez Álvarez, contó que la campaña alcanzó 4.650.000 cabezas entre todas las categorías: terneras, terneros, vaquillas, novillitos, novillos, vacas y toros. La institución sanitaria cuenta con 351 vacunadores distribuidos en las delegaciones Sur, Centro, Noroeste y Noreste.
Martínez Álvarez mencionó que si bien la campaña terminó y ya hay números finales todavía resta reunirse con referentes del Senasa para cotejar los datos y establecer los detalles de los movimientos y mortandad de los animales.
“La cantidad de cabezas totales de todas las categorías dan 4.650.000 y habíamos hecho una estimación de que podrían ser 4.670.000. Esto es solo vacunación no está incluido los movimientos que se hacen entre las campañas”, resaltó el titular de la Fucosa.
Más allá de esto, también resultó llamativo que el número de animales vacunados se asemeja bastante con los vacunados en la primera campaña antiaftosa de 2021. En aquella oportunidad, el resultado de la vacunación había sido de 4.697.000, casi 50 mil cabezas más que este año, aunque se preveía que en la campaña que finalizó a principios de este mes el número podría haber sido menor por los movimientos de hacienda hacia afuera de la provincia que hubo en tiempos de incendios.
“Son las cabezas que estaban en la provincia al momento de la vacunación. No hay mucha diferencia con el año 2021, no es mucho para lo que pensamos, no bajó tanto y tenemos que ver con el Senasa para ver cuánto es la diferencia, pero son menos de 50 mil cabezas aproximadamente a comparación del año pasado”, apuntó Martínez Álvarez.
Asimismo, resaltó que con todo lo malo que vivió la provincia, “son buenos números”, aunque sostuvo que “habría que cruzar los datos con el Senasa para tener la información completa. Creemos que se van a resentir las campañas que siguen, para el stock que sigue por ejemplo para estos servicios de primavera del 2022, ya que se espera un período de seca para el inicio de la primavera lo cual no es bueno, el invierno se está haciendo duro, se nota en los campos, más que nada en los campos quemados que se ve la poca densidad de pasto”, dijo Martínez Álvarez.
Finalmente, mencionó que para poder cerrar todo el ciclo de incendios y seca hay que esperar al otro año, en la misma época del 2023, ya que de terneros y terneras hay alrededor de 1.100.000. “Si el año que viene en esta misma época estamos en una merma de esta cantidad de terneros ahí sí vamos a saber cómo nos afectó la seca. El ciclo de la ganadería es largo y evaluarlo en los primeros seis meses es sólo tener una foto de cómo va yendo este problema”, consideró el presidente de la Fucosa.