Los expertos alertan que el ronquido es el “primer signo de alarma”. Si no es tratado, puede derivar en un síndrome de apneas obstructivas de sueño, que consiste en la obstrucción —parcial o casi total— de la vía aérea superior durante el sueño. Los roncadores sufren la fragmentación del sueño. Tienen necesidad de levantarse al baño varias veces en la noche, somnolencia diurna, cefaleas matinales, sensación de abombamiento al levantarse, cambios en el humor y en el rendimiento escolar o laboral, trastornos en la memoria, disminución de la líbido, trastornos sexuales y problemas de pareja.