La histórica empresa argentina Lumilagro, conocida por fabricar termos de vidrio desde 1941, apagó sus hornos en la planta de Tortuguitas tras 83 años de producción. La decisión se produjo luego de una fuerte caída en las ventas y la competencia de productos importados de bajo costo.
En los últimos dos años, la compañía redujo su plantilla y desvinculó a 170 trabajadores. De esa manera, comenzó a importar ampollas de vidrio desde India y Vietnam. Además, los termos de acero que producen ahora se fabrican en China, en un proceso de reconversión que busca sostener la marca en el mercado.
Lumilagro fue creada por cuatro familias y actualmente es conducida por la cuarta generación de los Nadler y Suranyi. Martín Nadler, director ejecutivo y propietario, explicó que la empresa enfrentó distintos desafíos a lo largo de su historia: desde la crisis de 1999 y la devaluación de 2001 hasta la aparición de termos de acero extranjeros en 2005.
“En 2012 batimos récord de ventas de termos de vidrio, nuestro producto estrella", explicó. Sin embargo la cantidad de productos ilegales que ingresan al país afectó a la empresa. "Nos golpeó mucho el contrabando. La caída de ventas es del 50%", comentó Nadler.
La compañía pasó de contar con 300 empleados directos en 2013 a apenas 50 en la actualidad, más otros 50 trabajadores indirectos.
El impacto del contrabando fue clave en la decisión de cerrar la fabricación local. “Se consumen 4 millones de termos anuales en Argentina y sólo de Paraguay ingresaron esa cantidad, muchos de ellos con metales tóxicos. Nos preocupa la salud de la gente y la falta de controles por parte del Estado”, afirmó el empresario.
Actualmente, las ventas se reparten entre termos de vidrio y acero, aunque la producción local de vidrio quedó totalmente suspendida.