Disparos intimidatorios o fuego a discreción. En esa disyuntiva parece posarse la discusión que le da marco al episodio sangriento de una trama de narcotráfico que está en juicio y llega a su fin en Corrientes.
El Tribunal Oral Federal de Corrientes abrirá este viernes la etapa final en el juicio seguido al conocido contrabandista de marihuana de Itatí Jorge Eduardo "Chaquito" Espinoza, que junto con su madre, Juana Torres, volvió a ser investigado por regentear una red de venta de droga estando en la cárcel de Resistencia en cumplimiento de dos condenas.
El tercer protagonista de esta historia es otro hijo de Itatí. Se llama Rubén Ángel María Tabares y el 5 de agosto cumplirá 46 años. Hace uno que está en silla de ruedas.
Esto es así porque un disparo efectuado por un agente de la Prefectura Naval Argentina el 8 de enero de 2025 a la siesta le dio en la pierna. Fracturado por el impacto del proyectil, cayó en su huida luego de ser perseguido por la fuerza, que lo detectó en plena Ruta 12 al volante de un Volskwagen Polo con pedido de secuestro por haber sido robado en el Conurbano bonaerense y más de 600 kilos de marihuana metidos por todo el vehículo.
Fuentes de la investigación explicaron a El Litoral que Tabares admitió que la droga era suya y que intentó escapar. Pero también, que insiste en que fue atacado en un exceso del uso de la fuerza por parte del hombre de Prefectura que le disparó por la espalda y en desigualdad, pues iba desarmado.
En el expediente de la causa, los uniformados hicieron saber huyó corriendo y "haciendo movimientos", como si fuera a “sacar algo de la cintura”.
Esto ocurrió luego de que Tabares se quedara sin pista en su auto a la altura del kilómetro 1150 de la Ruta Nacional 118, cerca de Itatí en dirección a Posadas, tras evadir un control en la 12.
Según el acusado, los agentes de Prefectura no efectuaron solo un disparo y habló de ráfagas, pero en la instrucción de la causa no se peritaron las armas de todos los hombres de la fuerza que participaron del operativo para detenerlo y únicamente se verificó una de las pistolas.
Asimismo, está en discusión la distancia a la que se disparó y la atención sanitaria al hombre herido. Aún no fue operado, el proyectil sigue adentro de la pierna y en su entorno sostienen que quedó discapacitado en forma permanente.
Por eso, el defensor oficial a cargo de la representación de Tabares en el juicio, en manos de Enzo Di Tella, pedirá que se investigue ese episodio dentro de la historia del contrabando.
Se acusará por daños y perjuicio al Estado Nacional, debido a la extralimitación en las facultades de los hombres de la Prefectura al detenerlo con un disparo estando de espaldas y se tramitará un certificado de discapacidad.
Del otro lado, la acusación pretende que para Tabares haya una condena por transporte de estupefacientes en concurso real con el uso de documentación falsa, la que portaba a bordo del automóvil robado en el que trasladaba la marihuana.
Ese planteo será llevado por los fiscales federales encabezados por Carlos Schaefer que intervienen en el juicio, con el objetivo de que sean cuatro los representantes de ese ministerio público los que aleguen en el capítulo final del debate.
Sin embargo, hasta el momento el tribunal, integrado por los jueces Fermín Ceroleni, Simón Bracco y Eduardo Belforte, no aceptó el pedido y solo podrían ser dos los que hablen.