"Creyeron que era un tsunami, pero no, se trata de una virazón: cambia el viento y produce una marea meteorológica, sube de golpe el oleaje", explicó el geólogo y doctor en ciencias Naturales, Federico Isla, que tiene registro de la ocurrencia del mismo fenómeno años anteriores en estas playas, que esta vez cobró víctimas, un muerto y 34 heridos en la costa de Mar Chiquita.
A su vez, Isla argumentó por qué no se lo considera tsunami: "Para que fuera así, debería haberse registrado un episodio geológico, un terremoto en las islas Sandwich o Georgias del Sur, y de ese modo podría impactar en Mar del Plata. Pero nada de eso pasó".
"Estos son vientos pamperos, soplan del oeste, y te alejan de la orilla del agua, y de pronto cambian, es lo que ocurrió hoy, se puso del sudeste, y causó un aumento rápido del nivel del mar".
El fenómeno se produjo en el día más caluroso del verano, un horno de casi 40 °C que llevó a todo el mundo a orillas del mar. En Mar Chiquita donde hubo una víctima fatal y heridos, también en Santa Clara del Mar y en Camet Norte, golpeó con más fuerza.
Ola gigante de 5 metros
Testigos allí hablaron luego de "una ola gigante", de hasta 5 metros de altura. Pero según describieron guardavidas de la zona, lo que ocurrió fue una crecida descomunal del mar y en las playas que tienen el acantilado muy próximo, el agua no encontró salida, se acumuló y en el retorno se llevó lo que encontró en su camino, incluidas personas. Hubo numerosos rescates en los balnearios de estas zonas.
En Mar del Plata tuvo un efecto de arrastre. Subió la marea sobre la arena hasta donde estaba la gente con sus reposeras y sombrillas y en el regreso al mar el agua barrió con todo. "De la nada vino una ola y subió la orilla unos 15 metros. Volvió con fuerza y enseguida se normalizó", contó Claudio, que estaba con sus hijos en el balneario Alicante, en La Perla. Lo mismo ocurrió en los balnearios del complejo de Punta Mogotes, en el centro y Playa Grande, según testimonios.
En ese momento, cerca de las 15, el mar estaba calmo, con una ola que no alcanzaba medio metro de altura. Pero la velocidad que tomó repentinamente y la fuerza no dieron margen de reacción a los bañistas. Enseguida comenzaron a circular videos que muestran la alarma de quienes estaban en la orilla, y se los ve correr entre gritos, hacia arriba, en busca de amparo, e intentando recuperar sus pertenencias.
Isla apuntó que el pronóstico del tiempo del sitio Windguru anunciaba la rotación del viento a la que atribuyó la virazón. "Estaba del noroeste y se puso del sudeste, y esto ocurre muchas veces aquí. Me ha pasado estando en la playa, no tan grande como lo que están contando ahora, pero el cambio de dirección aumenta el nivel del mar. Cuando el viento se estabiliza, empieza a bajar, y es lo que ocurrió".
La desesperación de un testigo
Federico Fernández estaba con su hijo Bautista de 6 años en el momento del impacto. En diálogo con TN explicó: "Yo estaba, lo presencié en vivo y en directo, en carne viva, estaba con mi hijo adentro del mar y parecía una tromba marina. Hasta mi propio hijo sigue shockeado, fue desesperante, terrible. Gracias a Dios nadie de mi entorno terminó herido, pero me enteré que lamentablemente murió una persona".
"La verdad que nunca vi algo así. Se me representó la película "Lo imposible", la del tsunami. Solo pensaba en salvaguardar la vida de mi hijo y en que el mar no me lleve. Estaba con mi hijo pensando en la peor tragedia". Y añadió: "Hoy la verdad que el mar estaba totalmente calmo, en un momento pasamos la rompiente y vemos que pasa una ola y se viene como algo que te arrastra. Mi hijo empezó a llorar, yo trataba de calmarlo".
Federico contó que, en ese momento, mientras pasaba la ola, ellos quedaron 3 o 4 metros arriba. "Fue desesperante", dijo, con la voz completamente quebrada. Rememoró cómo hizo para salir del agua con su pequeño hijo: "Yo lo agarré bastante y él me dijo 'papi, dejá que voy a nadar yo' y nadamos juntos, agarrados de la mano los dos haciendo como una especie de cadena. Gracias a Dios podemos contarlo".
Clarín