El Gobierno de provincial presentó este lunes de manera oficial un operativo conjunto de seguridad con la provincia del Chaco, la cual se extenderá durante toda la temporada de verano.
La iniciativa tiene como objetivo reducir los factores de riesgo de siniestros viales y reforzar el control del delito en la circulación entre Corrientes y Chaco, en una etapa del año caracterizada por el incremento del tránsito vehicular.
Los actos contaron con la presencia de autoridades provinciales y municipales, entre ellas el subsecretario de Seguridad Vial de Corrientes, Juan Manuel Saloj; el ministro de Seguridad de Chaco, Hugo Matkovich; la subsecretaria de Seguridad de la provincia Ingrid Jetter; y funcionarios de las ciudades de Corrientes y Resistencia.
Durante su intervención, Saloj destacó el trabajo articulado entre ambas jurisdicciones y valoró el compromiso de los equipos que participan del operativo. “Es un ejemplo de trabajo conjunto que se viene sosteniendo y que ahora se refuerza”, expresó.
Por su parte, autoridades de Chaco resaltaron los resultados obtenidos a partir de los controles integrados, subrayando una reducción del 23% en la siniestralidad vial, además de la recuperación de más de 200 vehículos robados gracias al fortalecimiento de los controles en rutas.
Cambio cultural y prevención
En contacto con la prensa, Saloj remarcó que el trabajo coordinado entre Corrientes y Chaco se desarrolla desde hace dos años y que el nuevo Plan Verano profundiza las acciones preventivas. “Buscamos no solo el cumplimiento de la documentación, sino una forma adecuada y responsable de conducir. La seguridad vial es un cambio cultural”, sostuvo.
Asimismo, destacó la disminución de maniobras peligrosas, como los sobrepasos indebidos en el puente interprovincial, y aseguró que la prevención seguirá siendo una prioridad en la agenda pública.
Controles fijos y móviles
El operativo contempla la instalación de puestos de control fijos y móviles en rutas estratégicas de ambas provincias. Entre las acciones previstas se incluyen verificación de documentación, control del estado de los vehículos, fiscalización de normas de tránsito, alcoholemia, controles de velocidad con radares móviles, detección de conductas sospechosas y la intervención de áreas especializadas ante situaciones específicas.
Desde ambos gobiernos coincidieron en que la articulación entre Nación, provincias y municipios es clave para reducir la siniestralidad y salvar vidas, especialmente en una región metropolitana con alto flujo vehicular como la que conforman Corrientes y Resistencia.