El avance de las energías renovables ya forma parte del paisaje correntino. Desde paneles solares en viviendas, estaciones de servicio y sanatorios, hasta plantas de biomasa que abastecen al sistema nacional, la provincia atraviesa un proceso de transformación energética que combina inversión pública, innovación tecnológica y participación privada.
En diálogo con Perfil Productivo, el secretario de Energía de Corrientes, Arturo Busso, explicó cómo evolucionó la incorporación de energías limpias en la provincia y aseguró que Corrientes viene consolidando una matriz energética cada vez más vinculada a fuentes renovables como la solar y la biomasa forestal.
“Hoy un privado puede recuperar la inversión en paneles solares en 3, 4 o 5 años, y después tener 20 o 25 años de ahorro energético”, señaló.
Busso, doctor en energías renovables, remarcó que el crecimiento de este tipo de tecnologías se aceleró en los últimos años gracias a la reducción de costos y a un cambio en la percepción sobre el valor real de la energía.
“La energía nunca fue barata de producir. Lo que pasó durante muchos años es que las tarifas estaban fuertemente subsidiadas y parecía que era regalada”, explicó.
Corrientes y la generación renovable
El funcionario destacó que la provincia viene trabajando desde hace más de ocho años en la incorporación de generación eléctrica a partir de fuentes renovables. Entre ellas, mencionó especialmente el aprovechamiento de biomasa proveniente de la industria forestal.
En ese sentido, señaló el caso de FRESA y San Alonso, las dos plantas instaladas en Gobernador Virasoro que producen energía a partir de residuos de madera.
“Cada una genera 40 megavatios que se inyectan al sistema. Utilizan chips, aserrín y subproductos forestales para producir energía eléctrica con un esquema de carbono neutro”, explicó.
Según detalló, estas plantas no solo aportan energía al sistema nacional, sino que también fortalecen el abastecimiento regional ante contingencias eléctricas.
Paneles solares en cooperativas y particulares
Busso también destacó el crecimiento de proyectos solares impulsados junto a cooperativas eléctricas del interior provincial a través de ENCOR S.A, la empresa energética provincial.
“Allí se generó una capacidad técnica muy importante. Las cooperativas ya pueden desarrollar proyectos propios”, indicó.
Actualmente, ENCORSA construye una central solar en el campus Deodoro Roca de la UNNE, y la provincia ya suma cerca de 3 megavatios de generación solar distribuida en distintos emprendimientos.
A nivel privado, el crecimiento también es sostenido.
“Subís a cualquier edificio del centro y empezás a ver paneles solares en sanatorios, empresas, estaciones de servicio. El sector privado busca reducir costos y ganar competitividad”, sostuvo.
Según explicó, este tipo de sistemas puede reducir entre un 35% y un 40% el valor de la factura eléctrica.
La agenda energética que viene
Entre los próximos desafíos, la Secretaría de Energía trabaja en nuevas modalidades de generación distribuida, como los proyectos comunitarios.
“La idea es que barrios privados o comunidades puedan hacer inversiones compartidas y recibir beneficios según el aporte realizado”, explicó.
También avanzan en esquemas de generación virtual y comercialización privada de energía, en línea con la desregulación impulsada por el Gobierno nacional.
“La tendencia es que el usuario pueda elegir quién le vende la energía, igual que hoy elige una compañía telefónica”, afirmó.
Finalmente, Busso consideró que el principal desafío del sistema energético argentino sigue siendo la infraestructura de transporte eléctrico.
“Hoy el cuello de botella está en las redes de alta tensión. Se necesitan inversiones importantes para ampliar la capacidad de transmisión”, concluyó.