En la previa del Mundial, el médico pediatra Flavio Serra reflexionó sobre el fenómeno de las figuritas, las pantallas y el impacto que tienen estas experiencias en el desarrollo emocional y social de los chicos.
En diálogo con Hoja de Ruta, sostuvo que el Mundial funciona como un espacio de encuentro colectivo en tiempos de fragmentación social y tecnológica.
“Hoy cada uno vive en su mundo, pero el Mundial nos vuelve a juntar: en la mesa, en los horarios compartidos y en las conversaciones familiares”, expresó.
El valor educativo de las figuritas
Lejos de considerar al álbum como un simple entretenimiento, Serra aseguró que completar figuritas implica procesos clave para el aprendizaje infantil: memoria, planificación, negociación, tolerancia a la frustración y manejo de las emociones.
“No sirve darle todo resuelto. Si un chico llena el álbum en un día, le sacaste toda la experiencia”, explicó.
El pediatra remarcó además que intercambiar figuritas enseña habilidades sociales fundamentales: esperar, negociar, aceptar límites y convivir con el “no”.
“Los chicos necesitan enfrentarse a pequeñas frustraciones para aprender a resolver situaciones reales”, señaló.
“Hoy vemos analfabetismo motor”
Durante la entrevista, Serra advirtió sobre las consecuencias del uso excesivo de pantallas en la infancia y habló de un fenómeno cada vez más frecuente en consultorios pediátricos: el “analfabetismo motor”.
“Hay chicos que tienen dificultades para correr, saltar o coordinar movimientos porque pasan demasiado tiempo quietos frente a dispositivos”, afirmó.
Según explicó, las pantallas no reemplazan las experiencias reales ni el aprendizaje cara a cara.
“Los niños aprenden fuera de las pantallas y en vínculo con otras personas. Ahí se desarrolla verdaderamente el cerebro”, sostuvo.
Aprender también es esperar
Para Serra, muchos padres intentan evitarles frustraciones a sus hijos resolviéndoles todo rápidamente, pero eso termina debilitando procesos fundamentales del crecimiento.
“Los chicos tienen que atravesar experiencias reales para evolucionar. Caerse, esperar, equivocarse y volver a intentar también forman parte del aprendizaje”, concluyó.