¿Quieres recibir notificaciones de alertas?

PUBLICIDAD

Peabirú: la expedición bicontinental de autos antiguos, aplaudida en Ituzaingó

Los vehículos clásicos que hicieron más de 5.000 kilómetros para recrear los antiguos caminos guaraníes de Peabirú volvieron del Pacífico chileno para regresar a Curitiba con una parada estratégica en la costanera de Ituzaingó, donde las tripulaciones fueron agasajadas por los anfitriones de Itu Clásicos.

Sabado, 10 de enero de 2026 a las 23:20

Peabirú, la expedición brasileña que aglutina a decenas de autos antiguos para hacerse a las rutas con el fin de recrear los caminos guaraníes, volvió a elegir a Corrientes para trazar su derrotero continental. En esta oportunidad Ituzaingó fue parte de los destinos seleccionados por la organización, que prioriza ciudades y poblaciones identitarias de cada uno de los países y regiones que surcan cada año.

El pasado 7 de enero, Ituzaingó los recibió de la mejor manera gracias a los preparativos desplegados por la agrupación Itu Clásicos, la institución integrada por entusiastas de los autos de colección que preserva el patrimonio histórico rodante en la capital de la energía. El encuentro con las tripulaciones de Expedición Peabirú fue un abrazo entre pares, pues de inmediato quedó claro que comparten la misma pasión por las máquinas de antaño.

El coordinador de Peabirú, Julio Guidolin, fue recibido por Carlos Daniel Martín, miembro fundador y referente de Itu Clásicos, en el marco de una exposición de los vehículos viajeros (junto con varios clásicos ituzaingueños) dispuesta sobre la costanera local para permitir que el público pudiera ver de cerca lo vehículos que eran parte de la caravana, un exigente viaje por rutas y caminos de Sudamérica que en esta oportunidad unió los océanos Atlántico y Pacífico.

El contingente de pilotos y navegantes brasileños había partido el 25 de diciembre desde la ciudad costera de Pontal do Sul, en el extremo marítimo más norteño del estado brasileño de Paraná, para iniciar la aventura denominada “Desafío Bioceánico”. Desde allí una treintena de vehículos antediluvianos entre los que se cuentan Volkswagen Kombi, Chevrolet Opala, Opel Rekord, Chevrolet 1951 y hasta un bus Mercedes Benz de los años 60 similar al de la película “Máxima Velocidad”, comenzó un difícil derrotero hasta completar un extenso circuito de más de 5.000 kilómetros hasta la ciudad de Paposo, en el norte chileno, donde los aventureros tocaron el oceáno Pacífico.

Fueron 15 días de viaje constante, todo tipo de experiencias ruteras y recibimientos cargados de admiración en cada localidad donde hicieron base con una consigna: disfrutar de lo inesperado que significa salir a la ruta con automotores de al menos 30 años de antigüedad, aunque muchos de los corceles de acero superan los 60 y 70 año de edad. Es precisamente por la característica de los vehículos que Peabirú es considerada una aventura donde las previsiones quedan al margen cada vez que un inconveniente técnico se presenta.

En más de una ocasión los conocimientos de mecánica ligera de varios de los tripulantes permiten superar el contratiempo. En otras oportunidades, reciben la ayuda de especialistas que se ofrecen gentilmente a reemplazar algún componente o enderezar una llanta. No faltan neumáticos pinchados y radiadores hirvientes, especialmente en algunos tramos como la ruta 40 por Cachi o el desierto de Atacama, donde el termómetro suele superar los 50 grados centígrados. Pero lo imposible se vuelve posible en la Expedición Peabirú, cuya meta es continuar camino y cumplir con la misión hasta llegar al destino predeterminado para cada día de viaje.

En el caso de Ituzaingó, el convoy arribó al atardecer del miércoles 7 de enero y sus tripulaciones pudieron disfrutar de una cena de camaradería, oportunidad en la que anfitriones y visitantes intercambiaron obsequios recordatorios hasta que llegó la hora del descanso en el Albergue Deportivo, lugar especialmente preparado para hospedar a los viajeros a partir de gestiones encaradas desde fines del año pasado ante quien se desempeñaba como intendente de Ituzaingó, nada menos que el ahora gobernador de la provincia Juan Pablo Valdés. “Me alegro mucho de que todo haya salido bien”, expresó el mandatario en una comunicación vía Whatsapp con los organizadores.

En la mañana del 8 de enero minutos antes de las 9 el convoy de amigos brasileños partió nuevamente hacia el norte. Iban hacia Oberá, luego Bernardo de Irigoyen y finalmente el paso internacional enclavado en la pequeña ciudad brasileña de Barracao. Desde allí los expedicionarios de Peabirú iniciaron marcha sostenida hacia el punto de regreso: la famosa ciudad de Curitiba, capital del Estado de Paraná, a la que arribaron sin inconvenientes el sábado 10 de enero.

“Fue un viaje maravilloso en el que pudimos conocer muchos lugares y hacer nuevos amigos que quedan para siempre en nuestros corazones. Esa es la esencia que caracteriza a Expedición Peabirú”, manifestó Julio Guidolin al término del extenso recorrido continental, satisfecho por la misión cumplida y con un pensamiento latente: preparar la próxima edición de esta gran aventura por insondables caminos.

Posible regreso en julio,
a la expo de Itu Clásicos
Durante la estadía de Expedición Peabirú en Ituzaingó, la agrupación Itu Clásicos invitó formalmente a las tripulaciones brasileñas a participar de la tradicional exposición de vehículos antiguos que esa entidad organiza en julio de cada año. Carlos Daniel Martín, de Itu Clásicos, entregó el programa de actividades a Julio Guidolin, quien analizó con entusiasmo la posibilidad de armar un contingente que, en representación de Peabirú, vuelva a Ituzaingó en el invierno de 2026 para ser parte de la feria de vehículos históricos más famosa de la provincia de Corrientes

Últimas noticias

PUBLICIDAD