La reducción de la presencia de guardaparques, junto con el cierre del camino de acceso al Portal San Nicolás, en el Parque Nacional Iberá, coincide con la detección de actividades de caza furtiva, una situación que genera preocupación por su impacto sobre la fauna protegida, el uso público del área y el turismo de naturaleza.
El portal constituye uno de los accesos estratégicos al parque desde la localidad de San Miguel y está orientado especialmente al avistaje de fauna silvestre, una actividad en crecimiento que sostiene parte del desarrollo local.
Un acceso estratégico con alto valor ambiental
En el Portal San Nicolás habitan especies de alto valor de conservación, varias de ellas amenazadas o reintroducidas en el marco de programas de restauración ecológica. Entre ellas se destacan el yaguareté, el venado de las pampas, el oso hormiguero gigante y el pecarí de collar.
Se trata de un sector clave para la conectividad ecológica y el uso del territorio por parte de especies protegidas.
Camino cerrado y restricciones al uso público
Desde hace varias semanas, el camino de acceso al portal permanece cerrado con candados. El trazado atraviesa una propiedad privada que cuenta con servidumbre de paso, por lo que debería mantenerse habilitada. Sin embargo, el propietario decidió cerrar la tranquera en diciembre pasado.
Esta situación impide el ingreso de visitantes a senderos, miradores y al puerto, afectando directamente a turistas, prestadores de servicios y emprendimientos locales, especialmente durante la temporada alta.
Falta de presencia institucional
A la restricción del acceso se suma la ausencia de personal de control permanente. Hasta hace un tiempo, un guardaparque estaba radicado en el portal, garantizando presencia constante dentro del área protegida. Su traslado al casco urbano dejó al sector sin autoridades estables.
Denuncias por caza furtiva
En este contexto, durante los primeros días de diciembre de 2025, se registró la presencia reiterada de cazadores furtivos dentro del Portal San Nicolás.
Videos tomados en el área muestran a tres personas a caballo, portando armas de fuego y armas blancas, acompañadas por perros de caza, y transportando animales nativos muertos, como carpinchos y mulitas, producto de la caza ilegal.
La presencia de personas armadas y jaurías de perros representa una amenaza directa para la fauna silvestre. En el área se ha registrado la presencia de al menos siete yaguaretés, dentro de una población provincial que supera los 45 individuos monitoreados.
La postura del Municipio de San Miguel
El secretario de Turismo de San Miguel, Mariano Escobar, calificó la situación como “grave” y señaló la ausencia total de inspectores de Fauna y Flora en la zona.
“Sólo contamos con un comisario y poco personal policial, lo que resulta insuficiente”, afirmó, y confirmó la existencia de cazadores furtivos actuando en el área.
Escobar explicó que la Municipalidad, el Gobierno provincial y la Administración de Parques Nacionales intentan coordinar acciones de prevención y control, pero advirtió que los recursos actuales no alcanzan. En ese sentido, reclamó mayor presencia de inspectores y guardaparques y propuso la creación de una Fiscalía local para agilizar la intervención judicial.
Impacto en el turismo y la comunidad
El funcionario sostuvo que la caza furtiva se intensificó en el contexto de la crisis económica y remarcó que esta situación afecta de manera directa al turismo de naturaleza y a las familias que dependen de esta actividad.
“Cada vez más visitantes vienen a Iberá para disfrutar de la fauna silvestre. Esto afecta a numerosas familias que dependen del turismo”, señaló, destacando también el trabajo de capacitación y concientización comunitaria realizado en los últimos años.
La respuesta de Parques Nacionales
Por su parte, la intendenta del Parque Nacional Iberá, Gimena Martínez, señaló que la caza furtiva “no es un fenómeno nuevo” y que en Corrientes responde a prácticas arraigadas.
Explicó que, ante la detección de estos hechos, Parques Nacionales realiza las denuncias correspondientes ante la Justicia, un proceso que puede demorar. “Se realizan patrullajes y recorridas permanentes dentro del parque y se trabaja de manera constante contra la caza ilegal”, aseguró.
Un reclamo por respuestas urgentes
La situación en el Portal San Nicolás expone una combinación de factores que amenaza la fauna protegida y el desarrollo local basado en la conservación y el turismo de naturaleza.
La caza furtiva, sumada a las restricciones de acceso y a la disminución de la presencia institucional, debilita un modelo que ha sido clave para la protección ambiental en Corrientes, por lo que se reclama una respuesta urgente y coordinada que garantice la preservación del área y su uso público responsable.