Sabado 03de Diciembre de 2022CORRIENTES°Pronóstico Extendido
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Chile debe negociar

La ciudadanía chilena acaba de dar otra sorpresa. Tras el estallido social de octubre del 2019, el modelo económico y político que fue el más exitoso en América Latina desde principios de los 90 quedó en entredicho. Pese a los logros alcanzados, la sociedad chilena parecía demandar claramente un modelo más a la izquierda que el de centro-izquierda y centro-derecha que rigió en Chile desde el regreso de la democracia. Asegura Raúl Ferro en una columna que publicó en Clarín.

La abrumadora aprobación del referéndum para discutir una nueva constitución, la masiva elección de representantes de movimientos de izquierda ciudadana radical para la redacción de la nueva constitución y el posterior triunfo, más acotado, de Gabriel Boric como presidente, apuntaban en esa dirección (aunque el resultado de las elecciones parlamentarias fue muchísimo más balanceado).

 La conclusión que cabe observar tras este sinuoso camino del electorado de Chile en los últimos años es que los chilenos quieren cambios enfocados en un modelo más inclusivo, con mayor garantía de derechos sociales, más ecologista y con fuertes correcciones respecto al modelo liberal de los últimos 30 años, pero no cualquier cambio.

Las propuestas maximalistas de algunas partes de la propuesta de nueva constitución y, especialmente, la radicalidad e intransigencia de la retórica de los convencionales encargados de redactarla, demostraron ir más allá de la transformación que espera la democracia chilena. 

El rechazo ganó en 338 comunas de las 346 en que se divide Chile, con un apoyo transversal y plurisocial.

Interpretar lo que quiere la ciudadanía chilena no será tarea fácil.

Entramos en un período incierto en el que será urgente definir los siguientes pasos institucionales para retomar el proceso. Se rechazó la propuesta constitucional, pero tampoco se quiere continuar con la Constitución actual.

El presidente Boric, cuya coalición de gobierno estaba identificada con aprobar la propuesta constitucional, demostró altura de miras en su discurso a la nación tras conocerse los resultados.

Ahora deberá asumir los costos que la derrota significará para su gobierno y dejar que el Congreso establezca los mecanismos para retomar el debate constitucional, aprovechando lo avanzado para diseñar un camino más rápido del proceso y recoger las preocupaciones de la ciudadanía. 

Todas las fuerzas políticas –especialmente la coalición de gobierno-- deberán hacer una relectura de la realidad política de Chile en base a estos resultados y tratar de canalizar las aspiraciones de la ciudadanía.

Este plebiscito ha subrayado algunas de las fortalezas de Chile. En primer lugar que, pese a los cuestionamientos de los últimos años, las instituciones del país funcionan y refuerzan la democracia representativa. 

En segundo lugar, señala que la polarización de la sociedad chilena es más un tema de elites y de grupos marginales que de la ciudadanía. 

En tercer lugar, y tras conocerse las reacciones tras resultados definitivos del plebiscito, que hay espacio y voluntad de encuentro entre buena parte de las fuerzas políticas.

¿Será la última oportunidad, como dijo una política chilena tras el resultado? Posiblemente no, pero sí es cierto que la ventana se está cerrando. Con su exitosa transición democrática, su fortaleza institucional y su historia de consensos para abordar los desafíos políticos, sociales y económicos que ha enfrentado, Chile merece seguir avanzando sobre los logros alcanzados en lugar de destruirlos. El proceso electoral de este domingo 4 de septiembre permiten ser optimistas.

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