En la madrugada de ayer, la División Trata de Personas de la PFA -que depende de la Superintendencia de Investigaciones Federales- arrestó a Johana Romero, buscada desde mediados de 2021 por prostituir a I., su sobrina de crianza, de apenas 15 años al momento de los hechos, una adolescente oriunda de José C. Paz.
La acusada, investigada por la UFI N°14 de San Martín, cayó en el asentamiento Santa Isabel de Mariano Acosta, donde vivía con sus dos hijos menores, tras ser rastreada con seguimientos e intervenciones telefónicas. El premio para quien la traicione era grande, una de las mayores recompensas del país: el Ministerio de Seguridad bonaerense había ofrecido $5 millones a quien entregue información que lleve a su captura.
De acuerdo con su testimonio, I. fue entregada a un grupo de comerciantes peruanos que abusaron de ella. Según investigadores, Romero es la supuesta explotadora y cobradora del dinero de sus violaciones. Creen que, literalmente, intentó digitar la situación desde el minuto cero. Se sospecha que intentó coimear a la madre de I. para que se ajuste a su relato y que incluso una amiga de Romero acompañó a la madre para hacer la denuncia y así vigilarla de cerca. La amiga, extrañamente, nunca se presentó a declarar en la causa.
(EN)