Enviada Especial a Gramado, RS, Brasil.-
Como diría el correntino, en Gramado “no hay lo que no haya”. Además de sus chocolates, sus tiendas de dulces y la inmensidad de las sierras, la ciudad despliega una agenda que sorprende: más de 400 eventos públicos y privados al año y más de 60 atracciones distribuidas en todo su territorio.
Con un enfoque claro en la creación de experiencias -sobre todo familiares y románticas-, Gramado se posiciona con parques temáticos que buscan destacarse a escala global, con propuestas para todos los gustos. Acá, cada visitante encuentra su propio recorrido con lo que más le gusta.
Autos de lujo, dinosaurios, ferrocarriles, dibujos animados, deportes, todos tienen un parque temático en Gramado. Los circuitos no faltan y casi siempre terminan con un sector de fotografías profesionales y recuerdos oficiales del parque. Porque sí, todo todo está pensado para dejar el mejor recuerdo al visitante.
Estos son sólo algunos de los que no podés dejar de visitar la próxima que cruces al país vecino:
NBA Park: único en el mundo y con objetos que son primicias
Uno pensaría: un pueblo de 40 mil habitantes… seguro todo llega tarde. Error. Si algo caracteriza a Gramado es su capacidad de sorprender, y el NBA Park es prueba de eso. En una ciudad donde todo parece pensado como experiencia, este espacio dedicado al básquet combina tecnología, entretenimiento y propuestas para todas las edades. Más de 15 atracciones conviven en un mismo lugar: restaurante temático, museo, tienda oficial, cafetería, zona de juegos y mucho más.
“Nos visitan personas de todas las edades, pero sobre todo adultos y abuelos que aman el básquet”, cuenta Alisson Fernando, parte del equipo de atención. La oferta es amplia: desde juegos pensados para los más chicos, como el “Jump” -una especie de cama elástica suspendida- o el “Hoops Shot”, una versión basquetera de la clásica gomera correntina; hasta experiencias para los más grandes, como los sectores de tiro o la Arena VR, donde la realidad virtual permite encestar como si se estuviera dentro de una cancha profesional.
El parque también suma espectáculos en vivo. Las mascotas, entrenadas por equipos oficiales de la NBA que viajaron especialmente a Gramado, protagonizan shows que se repiten varias veces al día. “Son lo mejor del parque: el vestuario, la actuación y la personalidad están pensados para ser fieles a los originales”, explica Mateus Tieppo, otro de los referentes del lugar. Y si la visita coincide con una fecha especial, la experiencia puede escalar: no es raro terminar bailando con una de ellas en medio del show.
Pero el NBA Park no es solo entretenimiento. También es un espacio de memoria para los fanáticos: el museo recorre la historia de la liga con jugadas icónicas, objetos autografiados y una línea de tiempo que repasa sus momentos más importantes. Entre las paradas obligadas, aparece la camiseta de Manu Ginóbili y estaciones interactivas donde las manos de los jugadores se proyectan en experiencias digitales que suman información sobre cada uno.
La tienda oficial completa el recorrido con productos exclusivos. “Muchos lanzamientos llegan primero acá, y hay quienes compran desde otros lugares para que se los enviemos”, cuenta Tieppo. Remeras, zapatillas y artículos deportivos de calidad internacional forman parte de una oferta que, para el visitante argentino, resulta especialmente tentadora.
Incluso para quienes no siguen el básquet, el NBA Park funciona como puerta de entrada a ese universo. “Lo más lindo es conocer personas de todo el mundo, con pasiones distintas. Acá todo eso se mezcla”, resume Alisson. Y en ese cruce de experiencias, vuelve a aparecer una constante de Gramado: la atención cuidada, cercana, siempre acompañada de una sonrisa.
Mini Mundo: del amor de un abuelo a un mega parque en miniatura
Esta es una de las paradas que más enamoran a quienes visitan Gramado, porque demuestra hasta dónde puede llegar el amor de un abuelo. Mini Mundo es un parque temático de réplicas fieles de edificios emblemáticos de distintas partes del mundo, construidos a una escala 24 veces menor que su tamaño real. Con aroma a perfume y ruidos de ciudad, este parque te envuelve en una realidad paralela de ensueño.
El recorrido está lleno de referencias a películas y programas de televisión. Los más chicos se maravillan con los juegos y escenarios; los adultos, en cambio, disfrutan reconociendo guiños culturales: desde Harry Potter y Friends hasta Los Cazafantasmas, ¿Dónde está Wally? e incluso un ACA de Bariloche. Todo convive en una ciudad en miniatura que combina monumentos europeos, construcciones brasileñas y edificios icónicos reproducidos con notable precisión arquitectónica.
Pero lo más conmovedor está en su origen. Hace más de 30 años, Otto Hoppner le regaló a sus nietos una casa de muñecas y una línea de trenes a escala. Con el tiempo, ese juego fue creciendo hasta convertirse en un proyecto mucho mayor. La imaginación se expandió, los trenes ocuparon cada vez más espacio y, en 1981, construyó una sala de control con forma de hongo desde donde, con la tecnología de la época, se podía manejar el funcionamiento de toda la ciudad en miniatura.
Mini Mundo también es una muestra de ingeniería aplicada al detalle. Incluso ante una duda simple .qué ocurre cuando llueve-, la respuesta revela el nivel de planificación: “Por debajo del parque hay canales que filtran el agua”, explica uno de los guías. Nada queda librado al azar. Desde nuestra perspectiva de gigantes, es posible observar escenarios icónicos como el puerto de Porto Alegre, la Prefeitura de Gramado, la Usina do Gasômetro, castillos europeos y muchas otras estructuras que convierten a este pequeño mundo en una ciudad sorprendentemente real.
Mini Mundo es una experiencia que no podés pasar por alto si visitás Gramado. Y sí vas 6 meses después da por hecho que muchos escenarios cambiaron porque ese es el tiempo que tarda la solución de los mini problemas en este mini mundo. Y no olvides llenar el jornal para recibir el premio al final del recorrido.
La comida también es diversión en Gramado: de Hard Rock a una pizzería mágica
En Gramado, salir a cenar es, en sí mismo, una experiencia temática. Eso se percibe apenas se cruza la puerta del Hard Rock Café. Ubicado en una esquina privilegiada de la ciudad, el edificio -que en 2025 fue reconocido como el mejor Hard Rock del mundo por el Top of the Rock Award- combina una arquitectura de piedra y madera al estilo alpino que se integra con naturalidad al paisaje de la Serra Gaúcha.
Adentro, la escena cambia por completo: música en vivo o a alto volumen, luces, objetos originales y una atmósfera que remite a un concierto internacional. Más de 100 piezas oficiales de la historia del rock forman parte del recorrido: desde una guitarra de Bon Jovi hasta prendas y objetos de artistas como Red Hot Chili Peppers, Ricky Martin o Rihanna. Todo convive con una propuesta gastronómica de impronta norteamericana que completa la experiencia.
Pero si de magia se trata, la noche puede continuar en Hector Pizzaria, donde habita el dragón más famoso de Brasil. Allí, los duendes bailan para anunciar la llegada de las pizzas y una bruja sirve tragos como si fueran pociones. Más que un restaurante, el lugar se presenta como una escuela de magia, y los comensales -sin importar la edad- se suman al juego con entusiasmo.
Con un sistema de pizza y postres libres, la experiencia está pensada para toda la familia, donde el espectáculo es tan importante como la comida.
En Gramado, la gastronomía deja de ser solo un momento del día para convertirse en parte central del viaje. Cada mesa propone algo más que sabores: propone historias, escenarios y recuerdos. Y en esa mezcla de comida y espectáculo, la ciudad vuelve a confirmar su esencia: no se trata solo de visitar, sino de vivir cada experiencia como si fuera única.