Ficha limpia. No se aprobó por un voto. Los senadores misioneros dieron una vuelta de campana. Cómo es su costumbre, el gobierno hace un doble juego, promueve una norma para presentarse como el kilómetro cero de la moral republicana, pero por debajo negocia con los idiotas útiles de la oposición dialoguista, para que lo torpedeen. Milei no se ensucia las manos, y logra su objetivo de mantener tendidos los puentes con el kirchnerismo.