La ciencia económica es el arte de administrar la escasez. La Argentina lo sabe. Sin los equilibrios necesarios entre capital y trabajo, la reforma podrá ser legal pero no legítima. Por ello, los legisladores deberán afinar el lápiz para que la sábana corta no vuelva a destapar, aún más, los derechos e intereses de los sectores más débiles de la sociedad.