La Doctrina “Donroe” no está escrita en ningún documento, ni fue anunciada en un discurso solemne. Se expresa en tuits, amenazas arancelarias y sanciones repentinas. No responde a una estrategia continental, sino al estilo personalista del presidente. Allí donde la diplomacia estadounidense solía operar con sutileza institucional, Trump avanzó con lógica transaccional: “vos hacés lo que yo quiero o pagás las consecuencias”.